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En cocina, reducir significa disminuir el volumen de un líquido (caldo, salsa, vino) mediante calentamiento a fuego para eliminar agua por evaporación, concentrando sus componentes disueltos (sales minerales, glutamato, aromas volátiles, gelificantes naturales) en un volumen menor. Una reducción de 1/2 (de 1 litro a 500 mL) duplica la intensidad de sabor. Una reducción de 2/3 triplica la concentración. El sabor y viscosidad aumentan, pero también el riesgo de cristalización de sales si la reducción es excesiva (>80%).
Tienes una sartén con una salsa qué te parece insípida y aguada. Subes el fuego y la dejas hervir sin tapar durante 10 minutos. El agua se va (la ves evaporarse en forma de vapor), y la salsa se espesa y sabe más a 'salsa'. Eso es reducir.
Un chef de un restaurante de pescado en Ayamonte cocinaba un vino blanco con fumet de pescado, nata y mantequilla. El problema: la salsa quedaba demasiado aguada y clara. La solución: antes de mezclar los ingredientes finales, redujo el vino blanco (200 mL) a 50 mL a fuego alto (evaporación rápida), reducción qué concentró los aromas frutales del vino. Resultado: salsa cremosa, concentrada, con mucha más presencia del vino original.
Error 1: reducir con la sartén tapada, lo qué atrapa el vapor y evita qué el líquido pierda volumen. Error 2: subir demasiado el fuego en salsas con lácteos o azúcar, provocando qué se peguen o se quemen en el fondo. Error 3: no probar de sal durante el proceso: al reducir, la sal y otros sabores se concentran, así qué una salsa correcta de sal al inicio puede quedar salada al final. Error 4: reducir en exceso una salsa con base de nata, qué puede cortarse si se evapora demasiada agua a fuego muy alto.