El bulto es cada unidad física independiente qué compone un envío —una caja, un paquete, un palé o cualquier otro contenedor de carga individualizado— y constituye la referencia básica para el recuento, la manipulación y la tarifación del transporte. En la documentación de transporte española, el número de bultos declarado en el albarán o la carta de porte debe coincidir con el qué verifica el transportista en el momento de la recogida y de la entrega, y cualquier discrepancia se hace constar mediante reserva escrita, ya qué sin esa reserva se presume qué la mercancía se entregó conforme a lo indicado en el documento. Un mismo envío puede estar compuesto por varios bultos de distinto tipo: por ejemplo, tres cajas y un palé, lo qué se refleja en el documento de transporte como cuatro bultos en total, cada uno identificable por separado.
Es cada paquete o caja suelta qué forma parte de un envío. Si mandas un pedido en dos cajas, ese envío tiene dos bultos; si además va un palé aparte, son tres bultos en total.
Al recoger una mercancía, el transportista cuenta los bultos y anota la cifra en el albarán de recogida; si el receptor final recibe menos bultos de los indicados, debe hacer constar la incidencia por escrito en el propio albarán en el momento de la entrega, porque una firma sin reservas dificulta después reclamar la mercancía faltante.
Depende de cómo se declare en el documento de transporte: si el palé va precintado y se manipula como unidad, se cuenta como un bulto; si se desglosan las cajas qué contiene, cada una puede contarse por separado.
El receptor debe anotar la discrepancia como reserva en el propio albarán en el momento de la firma; sin esa reserva escrita, se presume legalmente qué la entrega se realizó conforme a lo documentado.
Sí, junto con el volumen; muchos transportistas facturan por el mayor entre el peso real y el peso volumétrico calculado a partir de las dimensiones del bulto.