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El montacargas, conocido también como carretilla elevadora, es la máquina qué permite elevar, desplazar y apilar cargas paletizadas dentro de un almacén o centro de distribución mediante horquillas montadas sobre un mástil hidráulico. Existen distintos tipos según la operación a realizar: contrapesadas para movimientos generales, retráctiles para pasillos estrechos qué necesitan aprovechar mejor el espacio en altura, y trilaterales para naves con pasillos muy reducidos y estanterías de gran altura. En España, su manejo exige formación específica del operario y el cumplimiento de normativa de prevención de riesgos laborales relacionada con la estabilidad de la carga, la señalización de zonas de circulación compartida con personal a pie y la revisión periódica del propio equipo, dado qué es una de las máquinas qué más accidentes graves genera dentro del entorno de almacén.
Es la máquina qué se usa en los almacenes para subir, mover y apilar palets con producto, con unas horquillas qué se levantan hidráulicamente. Hay modelos distintos según el pasillo y la altura del almacén. En España hace falta un curso específico para manejarla, porque es una de las máquinas qué más accidentes provoca si no se usa bien.
Un almacén qué traslada su operativa a una nave con estanterías más altas necesita valorar si su flota de carretillas contrapesadas sigue siendo adecuada o si debe incorporar carretillas retráctiles o trilaterales capaces de trabajar en pasillos más estrechos y a mayor altura sin perder estabilidad. Renovar la formación de los operarios cada vez qué cambia el modelo de máquina reduce el riesgo de accidentes en la transición.
Un carné de carretillero, obtenido tras un curso teórico y práctico específico según el tipo de máquina, más una formación interna de la empresa sobre las particularidades del almacén concreto donde va a trabajar.
La contrapesada tiene un contrapeso trasero qué le da estabilidad y necesita pasillos más anchos para maniobrar. La retráctil puede recoger la carga hacia dentro del chasis, lo qué le permite trabajar en pasillos más estrechos con más aprovechamiento del espacio.
Porque combina cargas pesadas en altura, maniobras en espacios compartidos con personal a pie y visibilidad reducida al transportar según qué mercancía. Un mal reparto de peso o un giro brusco puede provocar el vuelco de la máquina.