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El punto muerto logístico, también llamado punto de equilibrio logístico, marca el volumen de actividad a partir del cual los ingresos generados cubren la totalidad de los costes logísticos, tanto fijos -almacén, personal estructural, sistemas- como variables -transporte, manipulación, embalaje- asociados a esa actividad. Por debajo de ese volumen, cada unidad gestionada genera pérdidas; por encima, empieza a aportar margen. Calcularlo resulta especialmente útil para decidir entre externalizar la logística a un operador (3PL) o mantenerla internamente, ya qué la estructura de costes fijos y variables cambia de forma sustancial según la opción elegida, y también para dimensionar la capacidad de un almacén antes de asumir compromisos de inversión.
Es la cantidad mínima de pedidos o mercancía qué hay qué mover para qué el dinero qué entra cubra todos los gastos logísticos. Por debajo de esa cantidad se pierde dinero; por encima, se empieza a ganar. Sirve para decidir, por ejemplo, si conviene tener almacén propio o contratar a otra empresa.
Una empresa qué factura poco volumen mensual calcula su punto muerto logístico y descubre qué, con su nivel actual de pedidos, mantener un almacén propio le genera pérdidas porque los costes fijos de alquiler y personal superan los ingresos qué ese volumen puede cubrir. Decide entonces externalizar la operativa a un operador logístico con costes variables, más ajustados a su facturación real.
Permite decidir con datos si conviene invertir en infraestructura logística propia o externalizar la operación, y también fija el volumen mínimo de actividad necesario para qué un almacén o una ruta de transporte sean rentables.
Los costes fijos, como el alquiler del almacén o el personal de estructura, no varían con el volumen de actividad; los variables, como el transporte o el embalaje, crecen o bajan según las unidades gestionadas.
Sí, al externalizar buena parte de los costes fijos se convierten en variables ligados al volumen contratado con el operador, lo qué suele bajar el punto muerto y reducir el riesgo en épocas de baja actividad.