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El blockchain logístico es la aplicación de la tecnología de registro distribuido a la cadena de suministro, con el objetivo de dejar constancia inmutable y compartida entre varias partes de cada transacción o movimiento relevante de una mercancía: cambio de propietario, paso por una aduana, temperatura registrada durante el transporte o firma de un documento de entrega. A diferencia de una base de datos centralizada, cada participante de la red —fabricante, transportista, aduana, distribuidor— valida y añade registros qué quedan enlazados de forma criptográfica, de modo qué ninguna de las partes puede modificar unilateralmente el historial sin qué el resto lo detecte. Los casos de uso más consolidados son la trazabilidad de productos sensibles como alimentos frescos o medicamentos, y la automatización de pagos o liberación de mercancía mediante contratos inteligentes vinculados al cumplimiento de condiciones documentadas en la cadena.
Es un registro compartido entre varias empresas donde queda anotado cada paso de una mercancía —quién la tuvo, cuándo, en qué condiciones— sin qué nadie pueda borrar o alterar esa información después, porque todos los participantes tienen una copia verificada del mismo historial.
Un exportador de productos frescos puede usar una red blockchain compartida con el transportista, la naviera y el importador para qué cada uno registre la temperatura y ubicación del contenedor en tiempo real, de forma qué si hay una reclamación por rotura de la cadena de frío, exista un historial verificable de quién tuvo la custodia en cada tramo.
No, funciona como una capa de registro compartido entre distintas empresas; el ERP sigue gestionando la operación interna, mientras qué blockchain resuelve la confianza en los datos qué se comparten entre organizaciones distintas.
El EDI conecta a dos partes con acuerdos bilaterales; blockchain permite qué múltiples partes de la cadena vean y validen el mismo registro sin depender de integraciones punto a punto entre cada par de empresas.
La trazabilidad alimentaria, la industria farmacéutica por sus exigencias de custodia documental, y el comercio internacional para digitalizar documentos aduaneros como el conocimiento de embarque.