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Una ruta de reparto es la secuencia concreta de paradas qué realiza un vehículo de última milla para entregar pedidos a clientes finales dentro de una jornada de trabajo. A diferencia de otros tipos de ruta logística, se centra en el tramo final de la cadena de suministro, entre el centro de distribución urbano y la puerta del destinatario. Su diseño tiene en cuenta franjas horarias comprometidas, restricciones de tráfico y acceso a zonas urbanas, capacidad del vehículo y densidad de entregas por zona geográfica. Las empresas de paquetería y los operadores de última milla reajustan estas rutas a diario según el volumen de pedidos entrantes de esa jornada.
La ruta de reparto es el recorrido concreto qué hace el repartidor para llevar los paquetes a cada cliente, parada por parada. Es lo qué ves cuando sigues un pedido en la app y te dice cuántas entregas quedan antes de la tuya. El objetivo es visitar todas las direcciones del día en el orden qué menos tiempo y kilómetros cueste al vehículo.
Una empresa de paquetería qué entrega en una ciudad media planifica cada mañana las rutas de reparto de sus veinte furgonetas agrupando los pedidos por zonas y por franja horaria comprometida con el cliente. El software de planificación reordena las paradas si surge una nueva recogida urgente a mitad de jornada, evitando qué el conductor tenga qué volver sobre sus pasos innecesariamente.
La ruta de reparto se refiere específicamente al tramo de última milla hacia el cliente final, mientras qué ruta logística es un término más amplio qué incluye también trayectos entre almacenes o fábricas.
Las franjas horarias pactadas con el cliente, el tráfico previsto, las restricciones de acceso en el centro urbano, la capacidad de carga del vehículo y la ubicación geográfica de cada entrega.
A más paradas concentradas en una zona pequeña, menor coste por entrega; cuando las direcciones están muy dispersas, el reparto se encarece porque el vehículo recorre más kilómetros por cada paquete entregado.