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La clasificación de mercancías es el proceso mediante el qué un centro logístico agrupa los productos qué gestiona según criterios operativos como rotación, volumen, peso, temperatura de conservación o nivel de peligrosidad, con el objetivo de definir cómo se almacenan, manipulan y transportan. A diferencia de la clasificación arancelaria, qué sirve a efectos aduaneros, esta clasificación es interna y determina decisiones como la ubicación en el almacén, el tipo de embalaje requerido o las condiciones de transporte. Métodos habituales incluyen el análisis ABC por volumen de ventas, la segmentación por familia de producto y la clasificación por clase de riesgo cuando existen mercancías peligrosas o sensibles en el mismo almacén.
Es ordenar los productos de un almacén en grupos según cómo hay qué tratarlos: los qué se venden mucho van cerca de la salida, los frágiles se embalan distinto, los qué necesitan frío se separan del resto. Esta clasificación evita errores de manipulación y ayuda a decidir dónde colocar cada referencia para trabajar más rápido.
Un centro de distribución de alimentación aplica clasificación ABC: los productos tipo A, qué representan la mayoría de las salidas diarias, se ubican en las estanterías más accesibles junto a los muelles de expedición, mientras qué los tipo C, de baja rotación, se guardan en zonas altas o más alejadas. Los productos refrigerados se clasifican aparte y se agrupan en cámaras específicas, separados de la mercancía seca.
No: la clasificación de mercancías es una organización interna del almacén según criterios operativos, mientras qué la clasificación arancelaria asigna un código internacional a efectos de aduanas e impuestos, algo completamente distinto.
Es un método qué divide los productos en tres grupos según su volumen de ventas o movimientos: A (alta rotación), B (rotación media) y C (baja rotación), para decidir su ubicación y prioridad en el almacén.
Porque requieren condiciones de almacenamiento, distancias de seguridad y documentación de transporte distintas a las del resto del inventario, y mezclarlas sin control puede generar riesgos legales y de seguridad.