CPFR (Collaborative Planning, Forecasting and Replenishment) es un modelo de gestión de la cadena de suministro en el que fabricante y distribuidor comparten información y elaboran de forma conjunta la planificación comercial, la previsión de la demanda y el reabastecimiento de los productos.
El modelo fue formalizado por la asociación VICS en 1998 y se estructura en cuatro grandes actividades cíclicas: estrategia y planificación (acuerdo de colaboración y plan de negocio conjunto), gestión de la demanda y el aprovisionamiento (previsión de ventas y de pedidos), ejecución (generación y cumplimiento de pedidos) y análisis (gestión de excepciones y evaluación de resultados).
Su valor está en sustituir previsiones independientes y desalineadas por una única previsión compartida basada en datos de punto de venta, promociones y calendarios de ambas partes. Con ello se atenúa el efecto látigo, se reducen roturas de stock e inventarios de seguridad y mejora el nivel de servicio al consumidor final.
En palabras sencillas, el CPFR consiste en que quien fabrica y quien vende dejan de hacer cada uno sus propios cálculos de cuánto se venderá y pasan a hacer una sola previsión juntos, compartiendo datos reales de ventas y promociones para que nunca falte ni sobre producto.
En la práctica, implantar CPFR exige un acuerdo formal de colaboración, intercambio periódico de datos (habitualmente vía EDI o portales colaborativos), reuniones de consenso de previsión y un procedimiento de gestión de excepciones cuando las cifras de ambas partes divergen por encima de un umbral pactado. Suele pilotarse con pocas referencias de alta rotación antes de escalarlo.
En el VMI el proveedor gestiona en solitario el inventario del cliente con los datos que este le cede; en el CPFR ambas partes construyen conjuntamente la previsión y el plan de reabastecimiento, con un nivel de colaboración y compromiso mayor.
Menos roturas de stock, inventarios más bajos, previsiones más fiables, reducción del efecto látigo y mejor servicio al cliente final, al trabajar toda la cadena con una única cifra de demanda consensuada.
Confianza y acuerdo formal entre las partes, sistemas capaces de intercambiar datos de ventas y stocks, indicadores compartidos y un proceso disciplinado de revisión de excepciones; sin patrocinio directivo el modelo suele fracasar.