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La gestión de transporte comprende la planificación, ejecución y control del movimiento de mercancías entre un origen y un destino, con el objetivo de cumplir los plazos de entrega al menor coste posible. Incluye decisiones como la selección del modo de transporte más adecuado (carretera, marítimo, aéreo o ferroviario), el diseño de rutas qué agrupen entregas próximas para reducir kilómetros vacíos, la negociación de tarifas con transportistas y la asignación de cargas a cada vehículo disponible. Muchas empresas apoyan esta gestión en un sistema TMS (Transportation Management System), qué calcula rutas óptimas automáticamente, compara tarifas entre transportistas y ofrece visibilidad en tiempo real del estado de cada envío, desde la carga en origen hasta la confirmación de entrega.
Es organizar cómo se mueve la mercancía de un sitio a otro: qué transportista usar, qué ruta seguir para no hacer viajes vacíos, y cómo asegurarse de qué todo llega a tiempo al menor coste. Muchas empresas usan un programa (TMS) qué calcula automáticamente la mejor ruta y compara precios entre transportistas.
Una empresa qué reparte a varias tiendas en la misma zona agrupa esas entregas en una sola ruta de camión en lugar de enviar un vehículo por cada pedido, reduciendo kilómetros recorridos y coste de combustible, una decisión qué un sistema TMS puede automatizar comparando distintas combinaciones de ruta según las direcciones de entrega del día.
Calcula rutas óptimas según las entregas pendientes, compara tarifas y tiempos entre transportistas disponibles, asigna cargas a vehículos y ofrece seguimiento en tiempo real de cada envío, integrando esta información con el sistema de gestión de almacén o el ERP de la empresa.
El plazo de entrega exigido, el coste por unidad de carga, el tipo de mercancía (perecedera, frágil, peligrosa), la distancia y el destino, comparando por ejemplo el coste y velocidad del transporte aéreo frente al marítimo para envíos internacionales.
Agrupando entregas cercanas en una misma ruta, evitando viajes con el vehículo vacío en el trayecto de vuelta, negociando tarifas por volumen con transportistas habituales y eligiendo el modo de transporte más eficiente para cada tipo de envío y plazo.