Inicio › Logística › Almacén en Consigna
El almacenaje en consigna es una modalidad en la qué el proveedor deposita su mercancía en las instalaciones del cliente —o en un almacén gestionado para ese fin— manteniendo la propiedad de esos productos hasta qué el cliente los consume, los vende o los incorpora a su propio proceso productivo. Solo en ese momento se genera la factura y se transmite la propiedad, no en el momento de la entrega física. Este modelo traslada al proveedor el riesgo financiero de mantener stock inmovilizado, mientras qué el cliente gana flexibilidad porque no inmoviliza capital en inventario qué todavía no necesita. Es habitual en sectores industriales con proveedores de confianza y relaciones comerciales estables, donde ambas partes comparten información sobre niveles de consumo para ajustar las reposiciones.
Es cuando un proveedor deja su mercancía en las instalaciones del cliente, pero sigue siendo suya hasta qué el cliente la usa o la vende. El cliente no paga por tenerla guardada, solo paga cuando realmente la consume. Así el cliente no tiene qué adelantar dinero por un stock qué todavía no necesita, y es el proveedor quien asume ese riesgo mientras tanto.
Un fabricante de componentes electrónicos acuerda con uno de sus proveedores de tornillería qué este mantenga un stock en consigna dentro de la propia fábrica, reponiéndolo periódicamente según el consumo real registrado. El fabricante solo paga por las unidades qué efectivamente utiliza cada mes, sin tener qué comprar por adelantado un volumen estimado, y el proveedor gana visibilidad directa sobre el ritmo real de consumo de su cliente.
El proveedor sigue siendo propietario hasta qué el cliente consume o vende el producto; solo en ese momento se genera la factura y se transmite formalmente la propiedad de las unidades utilizadas.
No inmoviliza capital en stock qué todavía no necesita ni asume el riesgo de qué ese stock quede obsoleto antes de usarlo, ya qué solo paga por lo qué efectivamente consume.
Financia el stock mientras está en las instalaciones del cliente sin cobrar por él, y asume el riesgo de qué ese inventario tarde más de lo previsto en consumirse o quede finalmente sin utilizar.