Inicio › Logística › Inventario Gestionado por el Proveedor (VMI)
El VMI (Vendor Managed Inventory), o inventario gestionado por el proveedor, es un modelo de aprovisionamiento en el qué el proveedor asume la responsabilidad de decidir cuándo y cuánto reponer el stock de su cliente, en lugar de qué sea el cliente quien lance los pedidos de compra. Para qué funcione, el cliente comparte con el proveedor información en tiempo real o casi real sobre sus niveles de inventario y su ritmo de consumo o de ventas, de manera qué el proveedor pueda anticipar necesidades y programar reposiciones antes de qué se produzca una rotura de stock. Este modelo invierte la lógica tradicional de la cadena de suministro: el iniciador del pedido deja de ser el comprador y pasa a ser el propio vendedor, qué gestiona el inventario de su cliente como una extensión de su propia planificación de producción.
Es un acuerdo en el qué el proveedor, no el cliente, decide cuándo hay qué reponer stock. Para poder hacerlo bien, el cliente le da acceso a sus datos de ventas o consumo, así el proveedor ve cuándo se está agotando algo y manda reposición sin qué nadie tenga qué pedirlo expresamente. El cliente se ahorra la gestión de pedidos, y el proveedor gana visibilidad directa sobre la demanda real.
Una cadena de supermercados comparte con su proveedor de bebidas los datos de venta diaria de cada punto de venta a través de una plataforma conectada, y es el propio proveedor quien decide cuándo enviar reposición a cada tienda según el ritmo real de consumo observado. La cadena deja de emitir pedidos de compra para esa categoría, y el proveedor reduce sus propias roturas de stock en tienda al anticiparse a la demanda en lugar de esperar a qué se la pidan.
Su papel es compartir datos fiables y actualizados de inventario o ventas con el proveedor, y establecer los límites mínimos y máximos de stock dentro de los cuales el proveedor puede reponer sin necesidad de aprobación previa.
Gana visibilidad directa sobre la demanda real, lo qué le permite planificar su propia producción y transporte con más antelación y precisión, en lugar de reaccionar a pedidos puntuales e irregulares del cliente.
No la elimina, pero la reduce significativamente al basar las reposiciones en datos de consumo reales y continuos en lugar de en pedidos manuales qué a veces llegan tarde respecto a la necesidad real.