Inicio › Logística › Logística Refrigerada
Gestión del almacenamiento y transporte de productos que requieren temperatura controlada para conservar sus propiedades y seguridad. Se trata de un concepto fundamental en el ámbito de logística con implicaciones prácticas relevantes para las empresas y profesionales que gestionan el almacenamiento, el transporte y la cadena de suministro. Comprender bien logística refrigerada permite tomar mejores decisiones operativas y reducir costes.
Una empresa de productos frescos usa logística refrigerada para llevar pescado desde la lonja de Vigo hasta supermercados de Madrid: cámaras frigoríficas, camiones isotermos y control continuo de temperatura garantizan que la cadena de frío no se rompe.
La logística refrigerada mantiene la temperatura adecuada en toda la cadena, desde el almacén hasta la entrega. Es esencial en alimentación, farmacia y química. Exige equipos isotermos, cámaras frigoríficas y monitorización constante de la temperatura.
Es la especialidad logística que gestiona el almacenamiento, la manipulación y el transporte de productos sensibles a la temperatura (alimentos frescos y congelados, medicamentos, productos químicos) manteniendo unas condiciones térmicas controladas en toda la cadena para preservar su calidad y seguridad.
La cadena de frío es el conjunto ininterrumpido de eslabones que mantienen la temperatura del producto; la logística refrigerada es la disciplina que gestiona los medios (cámaras, vehículos, procesos) para que esa cadena de frío no se rompa en ningún momento.
Utiliza cámaras frigoríficas y de congelación en los almacenes, vehículos isotermos, refrigerados o frigoríficos para el transporte, contenedores reefer para el marítimo, y sistemas de registro y control continuo de la temperatura (dataloggers, sondas conectadas).
Se distinguen principalmente el rango refrigerado (habitualmente entre 0 y 8 °C para frescos y algunos medicamentos), el congelado (por debajo de -18 °C) y rangos específicos de temperatura controlada según el producto, como los -25 °C de ciertos ultracongelados.
Si el producto supera la temperatura permitida durante demasiado tiempo, puede deteriorarse, proliferar microorganismos peligrosos o perder eficacia (en el caso de medicamentos). Una rotura de la cadena de frío puede obligar a desechar la mercancía por motivos de seguridad y salud pública.