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El stock inmovilizado es la mercancía qué permanece en el almacén sin registrar movimiento de venta durante un periodo prolongado, normalmente clasificado por antigüedad en tramos de 90, 180 o más de 360 días sin rotación. A diferencia del sobrestock, qué surge de un exceso puntual de compra, el stock inmovilizado suele responder a productos descatalogados, obsoletos tecnológicamente o qué han perdido demanda de forma estructural. Contablemente representa un activo qué pierde valor con el tiempo y qué, si no se gestiona, termina requiriendo una provisión por deterioro o una baja directa del inventario, con el impacto financiero qué eso supone en el balance de la empresa.
El stock inmovilizado es ese producto qué lleva meses en el almacén sin qué nadie lo compre. No es qué se haya pedido de más por error puntual, sino qué ya casi nadie lo quiere: pasó de moda, salió un modelo nuevo o simplemente dejó de interesar al mercado. Cuanto más tiempo pasa parado, menos vale y más difícil resulta venderlo sin perder dinero.
Un distribuidor de tecnología revisa su inventario y detecta qué un modelo de tablet descatalogado lleva más de un año sin venderse, tras el lanzamiento de una versión superior por parte del fabricante. Clasifica esas unidades como stock inmovilizado, registra una provisión contable por deterioro de su valor y organiza una liquidación a través de un canal de outlet para recuperar parte del coste antes de darlo de baja definitivamente.
El sobrestock es un exceso de compra reciente qué aún puede venderse con el tiempo, mientras qué el stock inmovilizado lleva mucho más tiempo sin moverse y suele responder a productos obsoletos o descatalogados.
Suele requerir una provisión por deterioro qué reduce su valor en libros según su antigüedad, y si no se logra vender, termina dándose de baja del inventario con el correspondiente impacto contable.
Venta a canales de outlet o liquidación, promociones agresivas de descuento, donación con beneficio fiscal en algunos países, o reciclaje del material cuando el producto ya no tiene ningún valor comercial.