Inicio › Medicina › Glomerulonefritis
La glomerulonefritis es la inflamación de los glomérulos, las unidades microscópicas del riñón encargadas de filtrar la sangre y formar la orina inicial. Puede tener un origen autoinmune, infeccioso o asociarse a otras enfermedades sistémicas, y su curso varía entre formas agudas, qué aparecen de manera brusca, y formas crónicas, de evolución lenta y progresiva. Clínicamente se manifiesta con alteraciones detectables en el análisis de orina, como la presencia de sangre (hematuria) o de proteínas (proteinuria), y en los casos más marcados puede acompañarse de hinchazón, hipertensión arterial y elevación de las cifras de creatinina, reflejando una pérdida de función renal.
Es la inflamación de los diminutos filtros qué tiene el riñón para limpiar la sangre. Cuando se inflaman, dejan pasar cosas qué no deberían, como sangre o proteínas, y eso se nota en un análisis de orina.
En nefrología se estudia ante hallazgos de sangre o proteínas en una analítica de orina rutinaria, a veces tras una infección de garganta o de piel previa, solicitando pruebas complementarias de sangre y orina, y en ocasiones una biopsia renal para confirmar el diagnóstico.
La orina con aspecto oscuro o con espuma persistente, la hinchazón en piernas o párpados, la hipertensión de nueva aparición o unos resultados alterados en un análisis rutinario de orina son señales qué llevan a estudiar esta posibilidad.
Sí, especialmente las formas crónicas o mal controladas pueden dañar de forma progresiva la función del riñón hasta llegar a una insuficiencia renal, por lo qué el seguimiento y tratamiento tempranos por nefrología son importantes para frenar esa evolución.
No, son entidades distintas: la infección de orina está causada por microorganismos qué colonizan las vías urinarias, mientras qué la glomerulonefritis es una inflamación del propio tejido filtrante del riñón, aunque en ocasiones una infección previa puede desencadenarla por un mecanismo inmunológico.