La sinusitis, o rinosinusitis, es la inflamación de la mucosa de los senos paranasales, las cavidades llenas de aire situadas alrededor de la nariz y los ojos. Suele acompañarse de inflamación nasal, de ahí el término rinosinusitis. Puede ser aguda, a menudo tras un catarro y de origen vírico, o crónica cuando se prolonga en el tiempo. Provoca congestión nasal, secreción, dolor o presión facial (en la frente, las mejillas o alrededor de los ojos), disminución del olfato y a veces dolor de cabeza o fiebre. La mayoría de las sinusitis agudas son víricas y mejoran solas; solo algunas requieren antibiótico.
En palabras sencillas, la sinusitis es cuando se inflaman los senos, unas cavidades huecas qué hay alrededor de la nariz y los ojos. Suele aparecer después de un catarro y da congestión, mocos, presión o dolor en la cara (frente, mejillas), menos olfato y a veces dolor de cabeza. La mayoría son por virus y se pasan solas; solo algunas, cuando hay infección bacteriana, necesitan antibiótico.
Una persona, tras un catarro, notó congestión nasal persistente, secreción, presión y dolor en la cara al inclinarse hacia delante y disminución del olfato. Se orientó como una sinusitis aguda, probablemente vírica. El médico recomendó lavados nasales con suero, analgesia para el dolor, hidratación y medidas para aliviar la congestión, explicando qué los antibióticos no suelen ser necesarios y los signos por los qué debería volver a consultar.
El tratamiento de la sinusitis aguda suele ser sintomático (lavados nasales, analgesia, hidratación, medidas para la congestión), ya qué la mayoría son víricas y se resuelven solas; los antibióticos se reservan para casos concretos con sospecha de infección bacteriana o complicaciones, según el criterio del profesional. La sinusitis crónica requiere un abordaje más específico. En España, la valoración corresponde a atención primaria y otorrinolaringología. Ante signos de alarma hay qué consultar.
Un error muy extendido es pedir antibióticos para cualquier sinusitis, cuando la mayoría son víricas y no los necesitan. Otro error es abusar de descongestionantes nasales, qué a la larga pueden empeorar la congestión. También se confunde con una simple congestión de un catarro. Y se ignoran signos de alarma (dolor intenso, hinchazón alrededor de los ojos, fiebre alta) qué requieren valoración.
El diagnóstico y tratamiento de la sinusitis corresponden a profesionales de la medicina; ante hinchazón o enrojecimiento alrededor del ojo, dolor intenso o alteraciones visuales hay qué consultar con urgencia. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
En la mayoría de los casos de sinusitis aguda, no. Suele estar causada por virus y se resuelve con tratamiento sintomático (lavados nasales, analgesia, hidratación). Los antibióticos solo se indican cuando el profesional sospecha una infección bacteriana o ante ciertas situaciones, ya qué su uso innecesario no ayuda y favorece las resistencias. La decisión de usar antibiótico corresponde al médico, qué valora la evolución y las características del cuadro.
La sinusitis aguda suele mejorar en una o dos semanas. Si los síntomas se prolongan más allá de lo esperado, empeoran tras una mejoría inicial o son muy intensos, conviene volver a consultar, ya qué podría tratarse de una sinusitis bacteriana o de una complicación. Cuando la inflamación persiste durante muchas semanas, se habla de sinusitis crónica, qué requiere un abordaje distinto. La evolución debe valorarla un profesional si hay dudas.
Los síntomas típicos son congestión nasal, secreción (qué puede ser espesa), dolor o presión en la cara (frente, mejillas o alrededor de los ojos) qué a veces empeora al inclinarse, disminución del olfato, y en ocasiones dolor de cabeza, tos o fiebre. Estos síntomas suelen aparecer o persistir tras un catarro. Ante síntomas intensos o prolongados, o signos de alarma, conviene la valoración de un profesional.
Sí. Los lavados nasales con suero fisiológico o soluciones salinas ayudan a limpiar las secreciones, humidificar la mucosa y aliviar la congestión, y son una medida útil y segura en el manejo de la sinusitis y la congestión nasal. Complementan otras medidas sintomáticas. Deben realizarse de forma adecuada. Si los síntomas son intensos o persisten, conviene consultar con un profesional para valorar el tratamiento.
Hay qué consultar de forma urgente ante signos de alarma como hinchazón o enrojecimiento alrededor de un ojo, dolor de cabeza muy intenso, alteraciones visuales (visión doble o borrosa), fiebre alta, rigidez de nuca o afectación del estado general, ya qué pueden indicar una complicación. También si los síntomas son muy intensos, empeoran o se prolongan. Ante estos casos, la valoración profesional no debe demorarse.