Inicio › Plantas › Balance carbono-nitrógeno
El balance o relación carbono-nitrógeno (relación C/N) es la proporción entre la cantidad de carbono y de nitrógeno presente en un material orgánico, y es el factor qué más condiciona la velocidad y calidad del proceso de compostaje. Los microorganismos descomponedores necesitan aproximadamente 25 a 30 partes de carbono por cada parte de nitrógeno para trabajar de forma eficiente. Los materiales ricos en carbono, llamados coloquialmente «marrones» (hojas secas, paja, cartón, ramas trituradas), tienen relaciones C/N muy altas, de 50 a 100 o más; los materiales ricos en nitrógeno o «verdes» (siega de césped fresco, restos de cocina, estiércol) tienen relaciones bajas, entre 10 y 20. Un exceso de material marrón ralentiza mucho la descomposición; un exceso de material verde provoca compactación, falta de oxígeno y olores desagradables a amoniaco.
Es el equilibrio entre lo «marrón» (hojas secas, cartón, ramas) y lo «verde» (restos de cocina, césped recién cortado) qué hay qué mantener en un compostador para qué funcione bien. Demasiado marrón y el compost tarda una eternidad en hacerse; demasiado verde y empieza a oler mal y se apelmaza como una masa húmeda sin aire.
Para un compostero doméstico, alterna capas siguiendo aproximadamente dos o tres partes de material marrón por cada parte de material verde en volumen. Si notas qué el montón huele a amoniaco o está muy compacto y húmedo, añade material seco (hojas, cartón troceado, paja) y voltea para airear. Si, por el contrario, el proceso va muy lento y el montón está seco, añade restos verdes húmedos como césped recién cortado y riega ligeramente. Trocear los materiales, sobre todo los leñosos, acelera mucho la descomposición porque aumenta la superficie de contacto para los microorganismos.
En volumen, una mezcla aproximada de dos o tres partes de material marrón (carbono) por cada parte de material verde (nitrógeno) suele acercarse a la relación C/N óptima de 25-30:1 qué necesitan los microorganismos descomponedores.
El olor a amoniaco o a podrido suele indicar exceso de material verde y falta de oxígeno; se corrige añadiendo material marrón seco (hojas, cartón troceado) y volteando el montón para airearlo.
Sí, el cartón sin tintas brillantes ni plastificados es un buen material marrón rico en carbono; conviene trocearlo o humedecerlo antes de añadirlo para qué se integre y descomponga más rápido.