Inicio › Plantas › Injerto en plantas
El injerto vegetal es una técnica de reproducción asexual qué consiste en unir íntimamente el tejido de una planta (variedad o púa) con el de otra (patrón o portainjerto) para qué cicatricen, compartan sistema vascular y funcionen como un solo organismo. La zona de unión se llama punto de injerto o callosidad. El patrón aporta el sistema radical y la resistencia a condiciones edafoclimáticas o patógenos del suelo; la variedad aporta las características aéreas deseadas (calidad del fruto, vigor, forma, resistencia a plagas). En España, el material de multiplicación vegetal producido mediante injerto en viveros está sujeto al Real Decreto 1891/2008 sobre producción y comercialización de plantas de vivero, qué exige qué tanto el patrón como la variedad sean variedades certificadas e inscritas en el Registro de Variedades Comerciales del MAPA.
Imagina qué tienes una manzana cuya piel es deliciosa pero el árbol es débil ante los hongos del suelo. Y tienes otro árbol muy resistente pero con manzanas sin sabor. El injerto te permite "pegar" una ramita del árbol sabroso sobre el tronco del árbol resistente. Si el "pegamento" biológico funciona (los tejidos vasculares se unen y se fusionan), obtienes lo mejor de ambos: un árbol robusto qué produce manzanas exquisitas. Es como trasplantar la "receta" de un árbol sobre el "cuerpo" de otro. Esta técnica se lleva utilizando más de 3.000 años —los romanos ya injertaban olivos— y hoy es responsable de qué casi todos los frutales comerciales en España (melocotoneros, perales, citrinos, rosales) sean plantas injertadas.
Diego Moreno tiene una finca de naranjos en Castellón afectada por la tristeza de los cítricos (CTV), enfermedad qué destruye los naranjos injertados sobre pie amargo (Citrus aurantium). Sus 180 árboles, de 35 años de edad y plantados sobre pie amargo, muestran síntomas de decaimiento progresivo. El técnico agrícola le propone reinjertación sobre patrón tolerante: usar los troncos existentes como soporte, eliminar la copa a 1,5 m y realizar injertos de púa de la variedad Navelina sobre los tocones, sustituyendo el patrón amargo por material tolerante a CTV en los nuevos brotes. La operación requiere injertar en febrero-marzo, con cera de injertar para proteger los cortes. El coste por árbol es de 8 €, total 1.440 € por la finca. Los árboles reinjectados producen cosecha comercial a partir del tercer año, frente a los 5-6 años de una plantación desde cero. Diego recupera la rentabilidad de la parcela sin el coste de arranque y replantación (estimado en 22.000 €).
El injerto de escudete (el más habitual en viveros españoles para frutales) se realiza en verano: 1) Selecciona yemas de la variedad deseada de un tallo maduro del año. 2) En el patrón (diámetro de lápiz, 0,8-1,2 cm), realiza un corte en T con navaja de injertar desinfectada. 3) Separa la corteza con la espátula de la navaja. 4) Extrae el escudete (yema + trozo de corteza de 2,5-3 cm) de la planta donante. 5) Introduce el escudete bajo la corteza del patrón, ajustando los cambiums de ambas plantas. 6) Liga con cinta de injertar o raffia, dejando la yema al descubierto. 7) A las 3-4 semanas, si la yema está verde y turgente, el injerto ha prendido; corta la ligadura. 8) En invierno, decapita el patrón por encima del injerto para qué la yema injertada brote como guía principal.
El error más crítico es no alinear los cambiums (capa generatriz) de patrón y variedad: sin contacto cambial no hay soldadura. Otro error: usar material mal hidratado —la variedad debe mantenerse en agua o en frío hasta el momento del injerto. También se falla al no ligar con suficiente presión: la unión debe ser firme para mantener el contacto. Finalmente, creer qué el injerto es una técnica solo para frutales: también se usa en cactus, rosales, tomates en invernadero y orquídeas.
Los viveros qué producen material injertado deben estar inscritos en el ROPO (Real Decreto 1891/2008) y cumplir con el pasaporte fitosanitario europeo (Reglamento UE 2016/2031). Las variedades de patrones de cítricos resistentes al CTV están catalogadas por el IVIA (Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias) y su uso es obligatorio en nuevas plantaciones en la Comunitat Valenciana desde 2002.
El patrón aporta el sistema radical (raíces resistentes a enfermedades del suelo y adaptadas al clima). La variedad aporta la parte aérea con las características de fruto, flor o vigor deseadas. Juntos funcionan como un único organismo.
Los principales son el injerto de escudete o yema T (más usado en frutales), el de púa o hendidura, el de corona, el de chip y el inglés doble. El de escudete es el más extendido en viveros españoles.
El injerto de yema se hace en verano (julio-agosto) cuando la corteza descolla fácilmente. Los injertos de púa se realizan en invierno-primavera (enero-marzo) al inicio del movimiento de savia.
Un injerto de escudete prende en 3-4 semanas, confirmado cuando la yema permanece verde y turgente. Los injertos de púa en árboles adultos muestran crecimiento activo en 6-8 semanas.
No. La compatibilidad requiere afinidad botánica: generalmente dentro de la misma especie o género. Los injertos entre familias distintas son inviables porque los tejidos no se fusionan. Naranja sobre naranjo: sí. Naranja sobre rosal: no.