La calabaza agrupa varias especies del género Cucurbita —principalmente C. pepo, C. maxima y C. moschata— cultivadas por su fruto de gran tamaño y larga conservación, capaz de durar meses tras la cosecha gracias a su corteza gruesa y leñosa. Es una planta rastrera o trepadora de tallos largos, hojas grandes y velludas, qué ocupa mucho espacio en el huerto: algunas variedades pueden extenderse varios metros. Como el calabacín, es monoica y depende de la polinización por abejas para cuajar el fruto. Necesita un ciclo de cultivo largo, de tres a cuatro meses desde la siembra hasta la maduración completa, y se cosecha cuando el rabillo (pedúnculo) empieza a secarse y endurecerse, señal de qué el fruto ha alcanzado su madurez.
La calabaza es una prima grande del calabacín: la misma familia de plantas, pero se deja crecer mucho más tiempo en la mata hasta qué la piel se pone dura, lo qué le permite aguantar meses guardada sin estropearse. La planta ocupa mucho sitio porque sus tallos se extienden por el suelo buscando espacio.
Dale a cada planta al menos uno o dos metros cuadrados de espacio, en un lugar soleado con suelo rico en materia orgánica, ya qué es una planta muy exigente en nutrientes durante su largo ciclo. Riega en profundidad pero con menos frecuencia qué el calabacín, y reduce el riego en las últimas semanas antes de la cosecha para favorecer qué la corteza endurezca y se conserve mejor. Corta el fruto dejando unos centímetros de pedúnculo, porque sin él se pudre antes.
El pedúnculo qué la une a la planta se seca, se vuelve leñoso y de color pardo, y la piel del fruto pierde brillo y se endurece hasta el punto de no poder rayarla con la uña con facilidad.
Bien curada, seca y almacenada en un lugar fresco, ventilado y sin humedad, una calabaza entera puede durar de tres a seis meses, e incluso más según la variedad.
Se pueden cultivar cerca sin afectar al sabor del fruto de ese año, aunque al ser especies o variedades emparentadas pueden cruzarse por polinización; eso solo se nota si guardas y siembras sus semillas, cuyos frutos podrían salir híbridos e impredecibles.