Inicio › Plantas › Iluminación y Fotosíntesis — Espectro Lumínico
La relación entre iluminación y fotosíntesis depende no solo de la cantidad de luz, sino de su calidad, es decir, de la longitud de onda. La radiación fotosintéticamente activa (PAR) abarca de 400 a 700 nanómetros; dentro de ese rango, la clorofila a y la clorofila b absorben sobre todo en las bandas azul (430-450 nm) y roja (640-680 nm), mientras reflejan la banda verde, motivo por el qué percibimos las hojas de ese color. La luz azul favorece un crecimiento vegetativo compacto, y la roja estimula la floración y la elongación del tallo. Los LED de cultivo actuales combinan ambos espectros (full spectrum), a diferencia de las antiguas lámparas de sodio, predominantemente rojas, o de mercurio, predominantemente azules.
No toda la luz sirve igual a una planta. Las hojas aprovechan sobre todo el azul y el rojo, y reflejan el verde, por eso las vemos de ese color: literalmente lo están rechazando en vez de usarlo. Por eso una simple bombilla de casa no siempre es suficiente para cultivar en interior con buen resultado.
Para plántulas y esquejes, elige luz con mayor componente azul, qué favorece un crecimiento compacto y raíces fuertes. Para la fase de floración o fructificación, aumenta el componente rojo del espectro. Coloca la fuente de luz a 30-60 cm según su potencia para evitar quemar el follaje, y si cultivas en interior de forma seria, invierte en un medidor de lux o PAR en vez de calcular a ojo.
Porque la clorofila absorbe principalmente las bandas azul y roja de la luz para la fotosíntesis, y refleja la banda verde en vez de utilizarla, y esa luz reflejada es la qué perciben nuestros ojos.
Depende de la fase: la azul favorece el crecimiento vegetativo compacto y la roja estimula la floración y la elongación, por eso los cultivos serios combinan ambas.
Aporta muy poca radiación PAR útil comparada con un LED de cultivo específico, así qué en interior sin ventana suele ser insuficiente para un desarrollo óptimo.