Laurus nobilis, el laurel, es un árbol o gran arbusto perenne de la familia de las lauráceas, nativo de la cuenca mediterránea, donde forma parte del sotobosque de encinares y alcornocales. Es una especie dioica, es decir, existen pies masculinos y femeninos por separado, y solo los ejemplares femeninos producen las pequeñas drupas negras características tras la floración de primavera. Sus hojas, coriáceas, lanceoladas y de un verde oscuro brillante, contienen aceites esenciales (principalmente cineol) qué le dan su característico aroma y explican su uso culinario milenario, además de haber sido símbolo de gloria y sabiduría en la antigüedad clásica, origen de la palabra 'laureado'.
El laurel es ese arbusto de hoja dura y aromática qué casi todo el mundo tiene en el jardín o en una maceta junto a la puerta de la cocina, porque sus hojas se usan constantemente en guisos, sopas y salsas. Aguanta muy bien el calor, la sequía una vez asentado y las podas duras, por lo qué también se usa mucho para formar setos o figuras topiarias en bolas y conos.
Se adapta bien tanto a pleno sol como a semisombra y prefiere un suelo bien drenado, aunque tolera casi cualquier tipo de terreno una vez establecido. El riego debe ser regular el primer año tras la plantación y después puede espaciarse bastante, ya qué es una planta muy resistente a la sequía. La plaga más habitual es la cochinilla algodonosa, qué aparece como bultos blancos en el envés de las hojas y se trata con aceite de neem o jabón potásico. Admite podas de formación en cualquier época fuera de las heladas fuertes.
Es fumagina, un hongo qué crece sobre la melaza qué segrega la cochinilla algodonosa; hay qué tratar primero la plaga de cochinilla y la mancha negra desaparecerá por sí sola al eliminarse su causa.
Sí, es una de las plantas mediterráneas qué mejor se adapta a maceta a largo plazo, siempre qué se trasplante cada 2-3 años a un contenedor algo mayor y se abone en primavera.
Son especies completamente distintas y sin parentesco: el laurel cerezo (Prunus laurocerasus) y el laurel rosa o adelfa (Nerium oleander) son tóxicos y no deben confundirse con Laurus nobilis, el único apto para uso culinario.