Inicio › Plantas › Poda de formación
La poda de formación es el conjunto de cortes qué se realizan durante los primeros años de vida de un árbol o arbusto, generalmente entre el primero y el cuarto año tras la plantación, con el objetivo de establecer una estructura de ramas equilibrada, resistente y adecuada al uso final de la planta. En frutales se recurre principalmente a dos sistemas: la forma en vaso, con tres o cuatro ramas principales abiertas desde un tronco corto, típica de albaricoqueros y ciruelos, o el eje central, con una guía vertical dominante y ramas laterales escalonadas, más habitual en manzanos y perales. Una buena poda de formación condiciona la resistencia futura al viento, la carga de fruto y la facilidad de recolección durante toda la vida productiva del árbol.
Es la poda qué se hace cuando el árbol o arbusto todavía es joven, para 'educarlo' y qué crezca con la forma adecuada desde el principio. Es como enderezar las ramas de un árbol frutal para qué de mayor aguante bien el peso de la fruta y no se rompa con el viento. Una vez pasados esos primeros años, ya no hace falta tanta poda de formación, solo mantenimiento.
En un frutal recién plantado, elige durante el primer invierno las tres o cuatro ramas mejor orientadas y con ángulo de inserción amplio (evita las de ángulo muy cerrado, propensas a partirse con carga) y elimina el resto. En los años siguientes, despunta ligeramente las guías principales para estimular la ramificación lateral y elimina los chupones verticales qué compiten con la estructura elegida. Realiza estos cortes en reposo invernal, con la planta sin hojas, para ver mejor la estructura completa.
La de formación se hace solo en los primeros años para construir la estructura básica del árbol, mientras qué la de mantenimiento se repite cada año una vez adulto para conservar esa forma, aclarar y eliminar madera vieja o enferma.
El árbol suele desarrollar ramas mal repartidas, con ángulos de inserción cerrados propensos a partirse con el peso de la fruta o el viento, y una copa desequilibrada qué da menos fruto y de peor calidad en el futuro.
Sí, cualquier árbol o arbusto joven se beneficia de una poda de formación para definir su porte final, ya sea despejando el tronco de un árbol de sombra o dando estructura ramificada a un arbusto de seto.