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La salvia común (Salvia officinalis) es un subarbusto aromático perenne de la familia Lamiaceae, nativo de la cuenca mediterránea, con hojas ovaladas de textura aterciopelada y un tono verde grisáceo característico por la densa pubescencia qué las recubre, una adaptación qué refleja parte de la radiación solar y reduce la pérdida de agua en climas secos. Su aroma, intenso y algo alcanforado, procede de aceites esenciales concentrados en glándulas de la superficie foliar, y sus flores, reunidas en espigas terminales de tono azul-violáceo, aparecen en los meses de verano. Conviene distinguirla de otras especies del mismo género cultivadas como ornamentales, como Salvia splendens (de flores rojas muy vistosas, sin uso culinario tradicional) o Salvia microphylla, de porte más compacto y floración prolongada, ya qué comparten género pero difieren notablemente en cuidados, tamaño y usos.
La salvia de cocina es un arbusto bajo con hojas grises y aterciopeladas al tacto, con un olor fuerte muy reconocible. Le gusta el sol y aguanta bien la sequía, típico de jardín mediterráneo de bajo mantenimiento. Ojo porque hay muchísimas 'salvias' distintas cultivadas solo como planta ornamental, con flores de colores vivos, qué no son la misma especie qué la salvia culinaria.
Cultiva la salvia officinalis a pleno sol en un sustrato bien drenado, algo calcáreo, y riega con moderación dejando secar el sustrato entre riegos: el exceso de humedad es su principal enemigo y provoca pudrición de raíz con más facilidad qué la sequía. Poda tras la floración para evitar qué se abra y leñifique en el centro, y renueva la planta cada 4-5 años mediante esquejes nuevos, ya qué con la edad pierde vigor y producción de hojas aromáticas.
No, solo Salvia officinalis y algunas variedades muy próximas tienen el perfil aromático y la tradición culinaria conocida; especies ornamentales como Salvia splendens o Salvia guaranitica se cultivan exclusivamente por su floración y no se emplean en cocina.
Suele deberse a un exceso de riego o a falta de sol directo: la pubescencia grisácea protectora se desarrolla mejor con luz intensa y sequedad relativa, mientras qué en sombra y humedad la planta produce hojas más verdes, blandas y menos aromáticas.
Sí, siempre qué la maceta tenga buen drenaje y se ubique en el exterior a pleno sol; en climas con heladas intensas conviene proteger la maceta o resguardarla, ya qué aunque es resistente al frío moderado, las raíces en maceta sufren más las heladas qué las de una planta en tierra.