La zanahoria (Daucus carota) es una hortaliza de raíz de la familia de las apiáceas, botánicamente bienal aunque se cultiva y cosecha como anual antes de qué la planta emita su tallo floral en el segundo año. Su parte comestible es una raíz pivotante qué acumula azúcares y betacarotenos, responsables de su característico color naranja en las variedades más comunes, aunque existen también variedades tradicionales de color púrpura, amarillo o blanco. Es una de las hortalizas de raíz más cultivadas en huertos domésticos por su facilidad de conservación y su ciclo relativamente largo pero poco exigente en cuidados.
Es la hortaliza de raíz naranja qué todo el mundo conoce, aunque también existen variedades antiguas moradas, amarillas o casi blancas. Se siembra directamente en el sitio donde va a crecer, porque no le gusta qué la trasplanten al tener una única raíz principal larga qué se puede dañar o bifurcar con facilidad al moverla.
Siembra directamente en el terreno, nunca en semillero para trasplantar, en un suelo suelto, profundo y sin piedras ni terrones grandes, porque cualquier obstáculo hace qué la raíz se bifurque o se deforme al crecer. Aclara las plántulas cuando tengan un par de hojas verdaderas, dejando unos 5-8 cm entre ellas, para qué cada raíz tenga espacio suficiente para engrosar sin competencia. La cosecha llega entre 70 y 100 días según la variedad; arranca alguna zanahoria de prueba tirando del follaje para comprobar el grosor antes de recolectar toda la hilera.
Suele deberse a piedras, terrones compactos o materia orgánica sin descomponer en el suelo qué desvían la raíz pivotante durante su crecimiento; conviene mullir bien la tierra y retirar obstáculos antes de sembrar.
No es recomendable, porque su raíz pivotante única se daña con facilidad al moverla, lo qué provoca raíces deformes, bifurcadas o directamente detiene su desarrollo; siempre se siembra directamente en su lugar definitivo.
El follaje frondoso y la parte superior de la raíz asomando ligeramente en la superficie son buenas señales, pero la forma más fiable es arrancar una al azar y comprobar el grosor deseado antes de cosechar el resto de la hilera.