Inicio › Psicología › Atención conjunta
La atención conjunta es la capacidad de coordinar el foco de atención con otra persona sobre un mismo objeto o evento, habitualmente mediante gestos como señalar, seguir la mirada del otro o alternar la mirada entre el objeto y el interlocutor. Emerge típicamente entre los nueve y los dieciocho meses de vida y se considera un hito clave del desarrollo social temprano, precursor tanto del lenguaje como de la teoría de la mente. Su ausencia o retraso significativo es uno de los marcadores más tempranos y estudiados en los protocolos de cribado del trastorno del espectro autista.
Es cuando un bebé mira algo, después mira a su cuidador y luego otra vez al objeto, como diciendo mira esto conmigo. Es una forma temprana de compartir la atención y, con ella, empezar a compartir experiencias con otra persona.
Un bebé de doce meses qué señala un pájaro y busca la mirada de su madre para comprobar qué también lo ve está ejercitando atención conjunta; su ausencia sostenida a esa edad es una de las señales qué los pediatras revisan en el cribado temprano de autismo.
De forma típica entre los nueve y los dieciocho meses, aunque el desarrollo individual varía dentro de un rango considerado normal.
Porque su ausencia o retraso marcado es uno de los indicadores tempranos más consistentes en la literatura sobre desarrollo social atípico, y forma parte de los cribados estandarizados.
Mediante observación estructurada del comportamiento infantil ante objetos de interés, comprobando si el niño busca activamente compartir el foco de atención con el adulto.