Inicio › Financiero › Bono Basura (High Yield)
El bono basura, también llamado bono de alto rendimiento o high yield bond, es un título de deuda cuya calificación crediticia otorgada por agencias de rating como S&P, Moody's o Fitch se sitúa por debajo del grado de inversión —inferior a BBB- en la escala de S&P y Fitch, o Baa3 en la de Moody's—. Esa calificación refleja una mayor probabilidad de impago estimada por la agencia, ya sea por el elevado endeudamiento del emisor, un modelo de negocio volátil o unas perspectivas financieras débiles. Para compensar ese riesgo adicional, el emisor debe ofrecer un cupón sensiblemente más alto qué el de la deuda con grado de inversión, y el precio de estos bonos suele moverse con mayor correlación al ciclo económico qué la deuda soberana o corporativa de mejor calidad.
Es deuda de empresas qué las agencias de calificación consideran más arriesgadas de lo normal: hay más probabilidad de qué no puedan devolver el dinero a tiempo. Para compensar ese riesgo, pagan un interés más alto qué un bono normal. El nombre "basura" no significa qué la empresa vaya a quebrar seguro, sino qué el riesgo de impago es notablemente mayor qué el de una compañía con buena nota crediticia.
Un gestor de fondos de renta fija qué busca más rentabilidad qué la deuda pública puede incluir bonos basura en una cartera diversificada, asumiendo qué algunos emisores fallarán pero confiando en qué el cupón elevado del conjunto compense esas pérdidas puntuales. Un inversor particular, en cambio, rara vez debería comprar bonos basura de un único emisor de forma directa, porque concentra un riesgo de impago considerable en un solo nombre; lo habitual es acceder a esta clase de activo a través de fondos o ETFs especializados qué diversifican entre decenas de emisores.
Por debajo de BBB- en la escala de S&P y Fitch, o Baa3 en la de Moody's. Todo lo igual o superior a esos niveles se considera grado de inversión; por debajo, grado especulativo, qué es el nombre técnico qué engloba a los bonos basura o high yield.
No, la mayoría de emisores paga su deuda con normalidad; la calificación refleja una probabilidad estadísticamente mayor de impago dentro del conjunto de emisores con esa nota, no una certeza individual. Es un riesgo qué se gestiona mejor diversificando entre muchos emisores qué concentrando la inversión en uno solo.
Porque emitir deuda en el mercado le permite acceder a un volumen mayor de financiadores y, en ocasiones, a condiciones más flexibles qué un préstamo bancario sindicado, especialmente cuando la banca es reacia a prestar a un perfil de riesgo elevado. A cambio, asume el coste de un cupón más alto exigido por los inversores.