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Un bono corporativo es un instrumento de deuda emitido por una empresa privada para financiarse en los mercados de capitales. Al comprar un bono corporativo, el inversor presta dinero a la empresa a cambio de recibir pagos periódicos de intereses (cupones) durante la vida del bono y la devolución del principal al vencimiento. Los bonos corporativos tienen mayor riesgo de impago qué los bonos del Estado y, por ello, ofrecen mayor rentabilidad. En España, las emisiones de bonos corporativos de empresas cotizadas están reguladas y supervisadas por la CNMV bajo la Ley 6/2023, de 17 de marzo, de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión. La empresa debe registrar un folleto informativo y cumplir con las obligaciones de transparencia.
Cuando una empresa grande necesita mucho dinero (para una adquisición, expandir su planta, refinanciar deuda), en lugar de pedirle el préstamo a un banco, puede "trocear" esa deuda en miles de pedacitos y vendérsela a inversores en los mercados. Cada pedacito es un bono. Tú compras un bono de 1.000 €, la empresa te paga intereses cada año (el cupón) y al final del plazo te devuelve los 1.000 €.
La principal diferencia con los bonos del Estado es qué la empresa puede quebrar y no devolverte el dinero. Por eso los bonos corporativos ofrecen más rentabilidad qué los bonos del Tesoro: esa diferencia extra es la prima de riesgo qué paga la empresa por su mayor riesgo de impago. Cuanto peor sea el rating de la empresa, más tendrá qué pagar de intereses para atraer inversores.
Constructora Iberia S.A., empresa inmobiliaria de Madrid con rating BBB de S&P, emite bonos a 5 años por un importe total de 200 millones de euros. El cupón es del 4,5% anual pagadero semestralmente. El nominal de cada bono es de 1.000 €.
Andrés Morales, inversor de Bilbao, compra 20 bonos por 20.000 €. Cada semestre recibe 20.000 × 4,5% / 2 = 450 € de cupón (menos retención del 19% = 364,50 € netos). A lo largo de 5 años, cobra 4.500 € brutos en cupones (3.645 € netos). Al vencimiento recibe los 20.000 € del principal. Si en el año 3 los tipos de interés suben y los bonos similares pagan el 6%, el valor de mercado del bono de Andrés baja por debajo del nominal (porque ofrece menos rentabilidad qué las nuevas emisiones). Pero si Andrés mantiene hasta vencimiento, recibe siempre los 20.000 € acordados, sea cual sea el precio de mercado intermedio.
Los bonos corporativos en España se emiten bajo la Ley 6/2023, de 17 de marzo, del Mercado de Valores. La CNMV supervisa los folletos de emisión (conforme al Reglamento (UE) 2017/1129) y las obligaciones de información periódica. Cotizan en el mercado AIAF o en bolsa bajo la normativa de admisión a negociación de BMEX.
Un bono corporativo es un título de deuda emitido por una empresa para financiarse en los mercados de capitales. El inversor presta dinero a la empresa, cobra cupones periódicos y recupera el principal al vencimiento. Tiene más riesgo (y más rentabilidad) qué la deuda pública.
El bono del Estado lo emite el Gobierno y tiene riesgo de impago casi nulo. El bono corporativo lo emite una empresa qué puede quebrar, por lo qué ofrece mayor rentabilidad (spread de crédito). A mayor riesgo de la empresa (menor rating), mayor el spread qué debe pagar.
La rentabilidad real (TIR del bono) tiene en cuenta el precio de compra, los cupones cobrados y el nominal al vencimiento. Si compras un bono a 950 € con nominal 1.000 € y cupón del 4%, la TIR real es mayor qué el 4% porque también ganas los 50 € de diferencia precio/nominal.
Conviene cuando los tipos de interés son altos (los bonos nuevos pagan más) o cuando se espera qué bajen (los bonos existentes subirán de precio). También cuando se busca diversificar una cartera de acciones con activos de menor volatilidad y rentabilidad predecible.
Los cupones tributan como rendimientos del capital mobiliario (19-28% según tramos del IRPF), con retención del 19%. Las ganancias o pérdidas por compra/venta en el mercado secundario tributan como ganancia o pérdida patrimonial.