Inicio › Financiero › el coeficiente beta
El coeficiente beta es una medida del riesgo sistemático o de mercado de un activo financiero, que cuantifica la sensibilidad de su rentabilidad frente a los movimientos de la rentabilidad del mercado en su conjunto. Estadísticamente es la pendiente de la regresión entre la rentabilidad del activo y la del mercado. Es el parámetro que, en el modelo CAPM, relaciona la rentabilidad exigida a un activo con el riesgo de mercado.
Es cuánto se mueve una acción cuando se mueve la bolsa. Si la beta es 1, la acción sube y baja igual que el mercado. Si es 1,5, se mueve un 50% más (más arriesgada); si es 0,5, se mueve la mitad (más tranquila). Sirve para saber cuánto riesgo de mercado tiene una inversión.
Beta = 1: el activo se mueve igual que el mercado. Beta > 1: más volátil que el mercado (acciones agresivas, cíclicas). Beta < 1: menos volátil (acciones defensivas, como utilities o consumo básico). Beta = 0: sin correlación con el mercado. Beta negativa (rara): se mueve en sentido contrario al mercado (como el oro en algunas fases).
Una acción tecnológica tiene una beta de 1,4. Si el índice bursátil sube un 10%, se espera que la acción suba en torno a un 14%; si el índice cae un 10%, que caiga alrededor de un 14%. Una eléctrica con beta de 0,6 subiría o bajaría solo un 6% ante ese mismo movimiento del 10% del mercado, siendo más defensiva.
La beta se usa en el CAPM para calcular el coste de los recursos propios: rentabilidad exigida = tasa libre de riesgo + beta × prima de riesgo de mercado. También sirve para gestionar el riesgo de una cartera (una cartera con beta alta amplifica los movimientos del mercado). Las betas se estiman con datos históricos y se ajustan (beta apalancada y desapalancada según el endeudamiento).
El error más común es tomar la beta histórica como predicción exacta del futuro: es una estimación que cambia con el tiempo y el periodo usado. Otro es no distinguir entre beta apalancada (con el efecto de la deuda) y desapalancada. También se olvida que la beta solo mide el riesgo sistemático, no el riesgo específico diversificable.
La beta es un concepto central de la teoría de carteras y del modelo CAPM, herramientas fundamentales para medir el riesgo y estimar la rentabilidad exigida a los activos.
La sensibilidad de la rentabilidad de un activo frente a los movimientos del mercado, es decir, su riesgo sistemático.
Que el activo es más volátil que el mercado: amplifica sus subidas y bajadas.
Que el activo es más defensivo: se mueve menos que el mercado.
Para estimar el coste de los recursos propios en el CAPM y para gestionar el riesgo de una cartera.
La apalancada incorpora el efecto de la deuda; la desapalancada refleja solo el riesgo del negocio.