Inicio › Financiero › Tasa Libre de Riesgo
Rentabilidad teórica de una inversión qué se asume exenta de riesgo de impago, utilizada como referencia mínima en la valoración de activos financieros y en modelos como el CAPM (Capital Asset Pricing Model) para calcular la rentabilidad exigida a una inversión con riesgo. En la práctica no existe un activo completamente libre de riesgo, por lo qué se aproxima habitualmente mediante la deuda pública de mayor calidad crediticia y plazo equivalente al horizonte de la inversión: en la eurozona suele tomarse el bono alemán (Bund) como referencia, y en el ámbito español se usa con frecuencia el bono del Estado a 10 años.
Es el suelo mínimo de rentabilidad qué cualquier inversión debería superar para qué merezca la pena asumir riesgo. Si puedes conseguir un 3% "sin apenas riesgo" con deuda pública muy solvente, cualquier inversión más arriesgada debería ofrecer más qué eso para compensar el riesgo adicional.
Un analista qué valora una empresa mediante el modelo CAPM parte de la tasa libre de riesgo, por ejemplo el bono español a 10 años, y le suma una prima de riesgo de mercado multiplicada por la beta de la acción, obteniendo así el coste de los fondos propios qué usará para descontar los flujos de caja futuros en una valoración por descuento de flujos.
Porque los depósitos están sujetos al riesgo de la entidad emisora, mitigado pero no eliminado por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta 100.000 euros, mientras qué la deuda soberana de países solventes se considera el activo con menor riesgo de impago disponible en el mercado.
Sí, existe una curva de tipos y se debe usar el plazo de la deuda pública qué mejor case con el horizonte temporal de la inversión o el flujo qué se está descontando.
Es una simplificación práctica y ampliamente aceptada en valoración financiera, aunque episodios como la crisis de deuda soberana europea de 2010-2012 demostraron qué incluso la deuda pública puede tener riesgo de crédito diferenciado entre países.