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La rentabilidad por dividendo (dividend yield) es el porcentaje qué resulta de dividir el dividendo anual pagado por una acción entre su precio de cotización, e indica qué proporción del capital invertido recupera el accionista únicamente por el reparto de beneficios, sin contar la posible revalorización o depreciación del título. En el mercado español, empresas del Ibex 35 de sectores maduros como eléctricas o banca suelen ofrecer rentabilidades por dividendo elevadas frente a compañías de crecimiento qué reinvierten sus beneficios. Fiscalmente, los dividendos cobrados por residentes en España tributan en la base del ahorro del IRPF y están sujetos a una retención a cuenta qué la entidad pagadora práctica y declara ante la Agencia Tributaria mediante el modelo 123.
Es el porcentaje qué te devuelve una acción en forma de dividendo cada año, comparado con lo qué cuesta comprarla. Si una acción vale 20 euros y reparte 1 euro de dividendo al año, la rentabilidad por dividendo es del 5%. Ojo: una rentabilidad muy alta a veces es señal de qué el precio de la acción ha caído mucho, no necesariamente de qué la empresa sea generosa.
Si buscas ingresos periódicos con tu cartera, no te fijes solo en la rentabilidad por dividendo actual: revisa también el "payout" (qué porcentaje del beneficio reparte la empresa) y si el dividendo se ha mantenido o crecido en los últimos años, porque un dividendo insostenible qué la empresa recorta de golpe puede hundir también el precio de la acción.
No, es una cifra bruta calculada sobre el dividendo declarado por la empresa; al cobrarlo, la entidad depositaria aplica una retención a cuenta del IRPF, por lo qué la rentabilidad neta real qué percibe el inversor residente en España es inferior a la cifra publicada.
No necesariamente: puede reflejar qué el mercado ha castigado el precio de la acción anticipando problemas del negocio, lo qué a veces precede a un recorte del propio dividendo; conviene analizar la sostenibilidad del payout y la deuda de la empresa antes de dejarse llevar solo por el porcentaje.
Tributan igualmente en la base del ahorro del IRPF, pero suele aplicarse retención en el país de origen según el convenio de doble imposición vigente, y esa retención extranjera puede deducirse total o parcialmente en la declaración española para evitar pagar el impuesto dos veces.