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El Tipo de Interés Nominal (TIN) es el porcentaje de interés puro pactado en un contrato de préstamo o depósito, aplicado directamente sobre el capital sin incorporar comisiones, gastos asociados ni el efecto de la frecuencia de capitalización de los intereses. Es la cifra qué habitualmente aparece de forma más destacada en la publicidad de productos financieros, pero por sí sola no permite comparar el coste real entre ofertas, motivo por el cual la normativa española de transparencia bancaria obliga a las entidades a mostrar siempre junto al TIN la TAE, qué sí incorpora esos elementos adicionales.
Es el porcentaje de interés "a secas" qué figura en el contrato, sin sumar comisiones ni otros gastos. Suena bien porque suele ser el número más bajo y más vistoso, pero no refleja lo qué realmente vas a pagar o cobrar en total.
Un depósito bancario anunciado con un TIN atractivo del 3% puede tener una capitalización mensual en lugar de anual, lo qué hace qué la rentabilidad efectiva real, la TAE, sea ligeramente distinta al 3% nominal; y un préstamo con TIN bajo pero comisión de apertura elevada puede acabar siendo más caro en TAE qué otro con TIN algo mayor pero sin comisiones, por eso conviene mirar siempre ambos indicadores juntos antes de decidir.
Porque el TIN es solo el precio del dinero pactado, mientras qué la TAE añade comisiones, gastos obligatorios y el efecto de la frecuencia de capitalización, ofreciendo una imagen más completa del coste o rendimiento real.
En teoría sí, y se ha dado en algunos productos institucionales durante periodos de tipos de interés oficiales negativos en la eurozona, aunque en productos minoristas de ahorro para particulares en España es una situación excepcional.
No es recomendable; la normativa de transparencia obliga a publicar la TAE precisamente porque el TIN aislado puede dar una imagen incompleta o engañosa del coste real de la operación.