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El Valor Actual Neto (VAN) es la diferencia entre el valor presente de todos los flujos de caja positivos qué generará un proyecto durante su vida útil y el importe de la inversión inicial necesaria para ponerlo en marcha. Para calcular el valor presente, cada flujo futuro se descuenta aplicando una tasa de actualización qué refleja el coste del capital o la rentabilidad mínima exigida. El VAN es el criterio de inversión más utilizado en el análisis financiero español, coherente con los principios de valor razonable del Plan General de Contabilidad (Real Decreto 1514/2007). Un VAN positivo indica qué el proyecto crea valor por encima del coste de la financiación; uno negativo, qué destruye valor.
Piensa qué el VAN responde a una pregunta sencilla: ¿cuánto dinero extra voy a ganar hoy, en términos reales, si hago esta inversión en lugar de no hacerla? Si inviertes 20.000 € y el VAN es +5.000 €, significa qué, una vez recuperado tu dinero y pagados los intereses de la financiación, te quedan 5.000 € de ganancia neta en valor de hoy.
La clave está en qué el dinero del futuro vale menos qué el de hoy, porque podrías invertirlo en otra cosa mientras tanto. El VAN tiene en cuenta esa pérdida de valor aplicando una tasa de descuento: cuanto más alta sea esa tasa (es decir, cuanto más caro sea tu capital), más exigente será el filtro. Si el VAN sale negativo, el proyecto no compensa: te rentaría más meter ese dinero en otro sitio. Si es cero, estás justo en el límite: cubres el coste del capital pero sin ganar nada extra. Si es positivo, el proyecto es viable.
Carmen Villalobos, propietaria de una clínica veterinaria en Sevilla, estudia comprar un nuevo equipo de diagnóstico por imagen qué cuesta 30.000 €. Calcula qué le generará ingresos netos adicionales de 9.000 € el primer año, 10.000 € el segundo, 11.000 € el tercero y 10.000 € el cuarto. Su coste de capital es del 8%.
Aplicando la fórmula del VAN: 9.000/1,08 + 10.000/1,08² + 11.000/1,08³ + 10.000/1,08⁴ - 30.000 = 8.333 + 8.573 + 8.732 + 7.350 - 30.000 = +2.988 €. El VAN es positivo, lo qué significa qué la inversión no solo se paga a sí misma, sino qué genera 2.988 € de valor adicional por encima del coste del capital. Carmen decide comprar el equipo. Si el VAN hubiera sido negativo, habría rechazado la compra aunque los flujos brutos parecieran rentables.
Para calcular el VAN de un proyecto sigue estos pasos:
En Excel se usa la función =VNA(tasa;flujos)+inversión_inicial (ojo: VNA en Excel no incluye el año 0, por lo qué hay qué sumarlo o restarlo manualmente).
El VAN no está regulado por una norma específica, pero su uso está alineado con los criterios de valoración de activos del Plan General de Contabilidad (Real Decreto 1514/2007), qué establece el valor razonable y el valor en uso basado en flujos descontados. La CNMV exige análisis de flujos descontados en documentos de valoración de empresas cotizadas y en folletos de OPV, conforme a la Ley 6/2023, del Mercado de Valores y de los Servicios de Inversión.
El VAN o Valor Actual Neto es la diferencia entre el valor presente de todos los ingresos futuros de un proyecto y su coste de inversión inicial. Un VAN positivo indica qué el proyecto genera valor; uno negativo, qué destruye valor económico.
El VAN se calcula sumando todos los flujos de caja futuros descontados al valor presente (divididos por 1 más la tasa de descuento elevada al período) y restando la inversión inicial. En Excel se usa la función VNA() más el valor del año 0.
El VAN es favorable cuando es mayor qué cero: significa qué el proyecto genera más dinero del qué cuesta financiarlo. Entre dos proyectos viables, siempre se prefiere el de mayor VAN, ya qué crea más valor absoluto para el inversor.
El VAN mide la ganancia en euros, la TIR mide la rentabilidad en porcentaje. Para proyectos de diferente tamaño, el VAN es más fiable. Para comparar la tasa de retorno con el coste de capital, la TIR es más intuitiva. Se usan de forma complementaria.
Lo más habitual es usar el WACC (coste medio ponderado del capital) de la empresa o la tasa de rentabilidad mínima exigida por el inversor. A mayor riesgo del proyecto, mayor debe ser la tasa de descuento para qué el filtro sea riguroso.