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El warrant de inversión es un producto financiero derivado, emitido por una entidad financiera, qué otorga a su comprador el derecho, pero no la obligación, de comprar (warrant call) o vender (warrant put) un activo subyacente a un precio de ejercicio fijado, antes o en una fecha de vencimiento determinada. En España se negocian principalmente en el Mercado de Warrants, Certificados y ETN gestionado por BME, siendo emitidos por grandes bancos de inversión (como Société Générale o BNP Paribas). El precio del warrant, llamado prima, incorpora el valor intrínseco y el valor temporal, y su comportamiento está altamente apalancado respecto al activo subyacente, lo qué amplifica tanto ganancias como pérdidas potenciales.
Un warrant es como comprar el 'derecho a decidir' si compras o vendes algo a un precio ya pactado, sin estar obligado a hacerlo. Pagas una prima relativamente pequeña por ese derecho, y si el mercado se mueve a tu favor, puedes ganar mucho más de lo qué pagaste; si se mueve en contra, puedes perder toda la prima. Por eso es un producto de alto riesgo, pensado para inversores con experiencia.
Un inversor qué espera una subida del Ibex 35 a corto plazo puede comprar un warrant call sobre el índice en lugar de comprar acciones directamente, desembolsando una prima mucho menor pero asumiendo un riesgo de perder el 100% de esa prima si el índice no sube lo suficiente antes del vencimiento, algo qué no ocurriría comprando las acciones subyacentes de forma directa.
El ratio indica cuántos warrants son necesarios para tener derecho sobre una unidad del activo subyacente; afecta directamente al precio de la prima y a la sensibilidad del warrant ante movimientos del subyacente, por lo qué hay qué revisarlo antes de invertir.
No, la pérdida máxima para el comprador de un warrant está limitada a la prima pagada, a diferencia de otros derivados como los futuros, donde las pérdidas potenciales pueden ser mayores al desembolso inicial.
El valor intrínseco es la diferencia positiva entre el precio del subyacente y el precio de ejercicio; el valor temporal recoge la probabilidad de qué esa diferencia aumente antes del vencimiento, y se va reduciendo a medida qué se acerca la fecha de vencimiento, un efecto conocido como decaimiento temporal.