Inicio › Jurídico › Derecho de Desistimiento
El derecho de desistimiento es la facultad qué la normativa de consumo otorga al consumidor y usuario para dejar sin efecto un contrato celebrado a distancia o fuera de establecimiento mercantil, sin necesidad de justificar su decisión ni asumir penalización alguna frente al vendedor. Se regula en el Real Decreto Legislativo 1/2007, texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, qué fija un plazo general de catorce días naturales desde la recepción del bien o la celebración del contrato de servicios. El vendedor debe informar expresamente de este derecho antes de la contratación; si no lo hace correctamente, el plazo se amplía hasta doce meses adicionales, lo qué penaliza a los comercios qué incumplen su deber de información precontractual.
Es el derecho a devolver algo qué has comprado por internet o por teléfono, sin dar explicaciones, dentro de un plazo de catorce días naturales. La empresa tiene qué devolverte el dinero completo, aunque a veces puedes tener qué pagar tú el envío de vuelta si así lo indicaba desde el principio. No aplica a todo: por ejemplo, productos personalizados, perecederos o precintados de higiene ya abiertos suelen quedar excluidos de este derecho.
Si compras unas zapatillas online y al recibirlas no te convencen, puedes comunicar tu desistimiento a la tienda dentro de los catorce días siguientes a la entrega, usando el formulario qué la empresa debe facilitar o cualquier declaración inequívoca por escrito. A partir de ahí dispones de otros catorce días para devolver físicamente el producto, y el vendedor debe reembolsarte el importe total, incluidos los gastos de envío iniciales, en un plazo máximo similar contado desde qué ejerciste el desistimiento.
Quedan fuera, entre otros, los bienes confeccionados a medida o claramente personalizados, los productos precintados qué no puedan devolverse por razones de higiene una vez abiertos, los periódicos y revistas, y los servicios ya ejecutados por completo con el consentimiento expreso y previo del consumidor.
Salvo qué el vendedor se ofrezca voluntariamente a asumirlos, los gastos de devolución corren por cuenta del consumidor. El comercio, en cambio, debe reembolsar siempre el precio del producto y los costes de envío iniciales, aunque puede limitar ese reembolso al coste de envío más económico disponible entre sus opciones.
No, el derecho de desistimiento legal solo protege las compras a distancia o realizadas fuera de establecimiento mercantil, como puerta a puerta. En tiendas físicas, la posibilidad de devolución depende exclusivamente de la política comercial voluntaria de cada establecimiento, no de una obligación legal.