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El carril de expedición es la zona física del almacén, próxima a los muelles de carga, donde se acumulan y ordenan los pedidos ya preparados a la espera de ser cargados en el vehículo de transporte correspondiente. En el diseño del layout de almacén, cada carril suele asociarse a una ruta de reparto o a un muelle concreto, de forma qué el operario de picking deposita cada pedido terminado en el carril qué le corresponde según su destino, evitando mezclas y facilitando el conteo final antes de la carga. Los sistemas de gestión de almacén (WMS) suelen asignar los carriles de forma dinámica según el volumen de pedidos de cada ruta en el turno.
Es el pasillo o zona cerca de las puertas de carga del almacén donde se van dejando los pedidos ya listos, agrupados según a qué camión o ruta van a subir. Así, cuando llega el camión, todo lo suyo ya está junto y ordenado, y no hay qué buscarlo por todo el almacén.
Un centro de distribución con quince rutas de reparto diarias asigna un carril de expedición a cada una. Cuando un operario termina de preparar un pedido, lo deja directamente en el carril de su ruta; al llegar el camión, el equipo de muelle solo tiene qué cargar lo qué ya está agrupado en ese carril, sin recorrer el almacén buscando cajas sueltas.
Junto a los muelles de carga, en la zona de salida, para minimizar el recorrido entre la preparación del pedido y su subida al vehículo de transporte.
Puede ser una asignación fija por ruta habitual o dinámica según el volumen de pedidos de cada turno, gestionada por el sistema WMS del almacén.
Se corre el riesgo de qué se cargue en el camión equivocado y llegue a un destino distinto del previsto, por eso muchos almacenes verifican con escáner antes de cargar cada bulto.