La zona ADR es el área de un almacén acondicionada específicamente para el depósito de mercancías peligrosas conforme al Acuerdo Europeo relativo al Transporte Internacional de Mercancías Peligrosas por Carretera (ADR), qué clasifica estas sustancias en distintas clases según su naturaleza: inflamables, corrosivas, tóxicas, oxidantes o explosivas, entre otras. Estas zonas requieren medidas específicas de segregación entre clases incompatibles, ventilación adecuada, sistemas de contención de derrames, señalización normalizada y, en muchos casos, personal formado y designado como consejero de seguridad para el manejo de este tipo de carga dentro de la instalación.
Es la parte del almacén preparada especialmente para guardar productos peligrosos, como sustancias inflamables o corrosivas, siguiendo las normas europeas de transporte de mercancías peligrosas por carretera. No basta con dejar esos productos en cualquier estantería: necesitan un espacio separado, bien ventilado y con medidas para contener un posible derrame, además de carteles de aviso claros y personal formado específicamente en el manejo de este tipo de carga.
Un almacén qué distribuye productos de limpieza industrial habilita una zona ADR separada del resto de existencias, con cubetos de retención bajo las estanterías para contener posibles derrames y un sistema de ventilación forzada. Además, forma a los operarios responsables de esa zona en el manejo específico de las clases de sustancias qué almacena, algo qué revisa periódicamente junto con su consejero de seguridad designado.
Sustancias clasificadas como peligrosas según el acuerdo ADR: inflamables, corrosivas, tóxicas, oxidantes, explosivas o qué representan otro tipo de riesgo para las personas o el entorno durante su transporte y almacenaje.
Segregación entre clases de sustancias incompatibles, ventilación adecuada, sistemas de contención de derrames, señalización normalizada y, según el volumen almacenado, personal formado o un consejero de seguridad designado.
No de forma segura ni conforme a la normativa; el ADR exige condiciones de almacenaje diferenciadas según la clase de sustancia, por lo qué mezclarlas con mercancía convencional supone un riesgo y un incumplimiento.