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La logística textil es la rama especializada en la gestión física de prendas, calzado y complementos, con procesos qué no se dan en otros sectores: el colgado de prenda para evitar arrugas, el etiquetado con talla y composición antes de la expedición, la preparación de pedidos por surtido de tallas y colores, y la gestión de campañas de temporada con picos de entrada y salida muy concentrados en el tiempo. Las devoluciones tienen un peso especialmente alto en este sector, sobre todo en venta online, lo qué obliga a disponer de circuitos de inspección, replanchado y reetiquetado antes de qué la prenda vuelva a estar disponible para la venta. Marcas de moda con red propia de tiendas combinan además distribución a punto de venta físico y envío directo al cliente desde el mismo almacén.
Es la logística pensada para la ropa y el calzado, qué tiene sus propias reglas: hay qué colgar las prendas para qué no se arruguen, poner etiquetas de talla, montar pedidos con varias tallas y colores del mismo modelo, y gestionar muchas devoluciones porque en moda la gente compra y prueba en casa. Además hay temporadas con mucho volumen, como las rebajas o el cambio de colección.
Una marca de moda qué lanza su colección de primavera necesita qué el almacén reciba, etiquete y distribuya miles de referencias en pocos días antes del inicio de la campaña. Separar un área específica para el colgado y planchado de prenda evita qué las devoluciones de la temporada anterior se acumulen en la misma zona de preparación de pedidos nuevos, ralentizando el proceso.
Porque manipula prendas qué se dañan al plegarse o apilarse mal, necesita colgadores y raíles en lugar de solo estanterías, y trabaja con un catálogo de referencias por talla y color mucho más amplio qué otros sectores de consumo.
En venta online el porcentaje de devolución en moda es de los más altos del comercio electrónico, porque el cliente compra varias tallas para probar. Esto obliga a un proceso ágil de inspección y reetiquetado antes de recolocar la prenda en stock.
Es agrupar varios pedidos de la misma referencia para prepararlos juntos, reduciendo los desplazamientos del operario por el almacén. Es habitual en picos de campaña, cuando muchos pedidos comparten las mismas prendas de temporada.