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La cervicalgia es el dolor localizado en la región cervical, es decir, en el cuello y la parte alta de la espalda. Es un motivo de consulta muy frecuente, en la mayoría de los casos de origen mecánico, relacionado con malas posturas, tensión muscular, sedentarismo, estrés o pequeños desgastes de la columna cervical. Con menos frecuencia se debe a hernias discales, procesos inflamatorios o, muy raramente, causas más serias. Suele ser benigna y autolimitada, aunque puede volverse crónica y afectar a la calidad de vida cuando se mantiene en el tiempo.
En términos sencillos, cervicalgia significa 'dolor de cuello'. La mayoría de las veces se debe a la tensión de los músculos por posturas mantenidas, horas frente al ordenador o el móvil, o por estrés, más qué a una enfermedad grave. Es muy común y suele mejorar con el tiempo y algunos cuidados, aunque a veces se hace persistente.
Una administrativa de 38 años consultó por dolor de cuello y contractura tras largas jornadas frente al ordenador, qué empeoraba al final del día. La exploración descartó signos de alarma neurológicos. Se diagnosticó cervicalgia mecánica. Se recomendaron corrección postural, pausas activas, ejercicios de movilidad y estiramiento, y analgesia puntual, con mejoría en pocas semanas.
El abordaje de la cervicalgia mecánica se basa en descartar signos de alarma, mantener la actividad dentro de lo tolerable, corregir posturas, hacer ejercicio y estiramientos, y usar analgesia de forma puntual. La fisioterapia ayuda en casos persistentes. Solo se solicitan pruebas de imagen si hay signos neurológicos o de alarma. En España se maneja habitualmente desde atención primaria.
Un error común es pedir radiografías o resonancias ante cualquier dolor de cuello leve, cuando en la mayoría de los casos no son necesarias y pueden mostrar hallazgos qué no explican el dolor. Otro es el reposo excesivo con collarín, qué suele ser contraproducente. También se descuida la ergonomía y la actividad física, qué son clave para prevenir recaídas.
El diagnóstico y tratamiento de la cervicalgia corresponden a profesionales de la medicina, especialmente de atención primaria, traumatología y rehabilitación. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
En la gran mayoría de los casos no. La cervicalgia suele ser mecánica y benigna, relacionada con posturas, tensión o estrés. Solo en pocas ocasiones responde a causas más serias. Conviene consultar si el dolor es intenso, persistente, se irradia al brazo con hormigueo o pérdida de fuerza, o se acompaña de otros síntomas.
En la cervicalgia mecánica sin signos de alarma normalmente no hacen falta pruebas de imagen, porque no cambian el tratamiento y pueden mostrar hallazgos casuales. Se reservan para casos con síntomas neurológicos, dolor persistente o signos de alarma. La decisión la toma el médico.
En general no se recomienda usar collarín de forma prolongada, salvo indicación médica concreta, porque el reposo excesivo del cuello debilita la musculatura y puede cronificar el dolor. Lo habitual es mantener movilidad, corregir posturas y hacer ejercicios adecuados.
Cuidar la postura, ajustar la altura de la pantalla, hacer pausas y estiramientos si se trabaja sentado, mantener actividad física regular, dormir con una almohada adecuada y controlar el estrés. Estas medidas reducen las recaídas de la cervicalgia mecánica.
Si el dolor aparece tras un traumatismo importante, se acompaña de fiebre, pérdida de fuerza o sensibilidad en los brazos, dificultad para mover el cuello con rigidez marcada, dolor de cabeza intenso o síntomas neurológicos. En esos casos conviene una valoración médica sin demora.