Inicio › Medicina › Conjuntivitis Alérgica
La conjuntivitis alérgica es la inflamación de la conjuntiva (la membrana qué recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados) causada por una reacción alérgica, habitualmente a alérgenos ambientales como el polen, los ácaros del polvo o los epitelios de animales. Se caracteriza por picor ocular intenso (su síntoma más típico), enrojecimiento, lagrimeo e hinchazón de los párpados, a menudo en ambos ojos y con frecuencia asociada a rinitis alérgica. Es muy común, sobre todo en primavera cuando es estacional por el polen, aunque puede ser perenne. No es contagiosa y, aunque molesta, es benigna y se controla evitando el alérgeno y con tratamiento adecuado.
En palabras sencillas, la conjuntivitis alérgica es cuando los ojos se irritan por una alergia: pican mucho, se ponen rojos, lloran y a veces se hinchan los párpados, casi siempre en los dos ojos y muy típicamente en primavera por el polen. No se contagia y suele ir acompañada de la típica rinitis alérgica (estornudos, moqueo). Molesta bastante, pero es benigna y se controla.
Una mujer de 30 años consultaba cada primavera por picor intenso en ambos ojos, enrojecimiento y lagrimeo, junto con estornudos y moqueo. El cuadro, estacional y con picor como síntoma principal, era compatible con conjuntivitis alérgica por polen asociada a rinitis. Se recomendaron medidas para evitar el polen y tratamiento con antihistamínicos y colirios adecuados, con buen control.
El abordaje incluye identificar y evitar en lo posible el alérgeno (polen, ácaros, animales), medidas locales (lavados con suero, compresas frías) y tratamiento con antihistamínicos orales o colirios específicos según el caso. En cuadros importantes o persistentes puede valorarse un estudio alergológico. En España se maneja desde atención primaria, oftalmología y alergología, sobre todo en la temporada de polen.
Un error frecuente es frotarse los ojos, lo qué empeora la irritación. Otro es usar colirios 'para ojos rojos' con vasoconstrictores de forma prolongada, poco recomendable, o corticoides oculares sin control. También se confunde con conjuntivitis infecciosa (qué sí puede ser contagiosa y tiene otro tratamiento). El picor intenso en ambos ojos orienta a la alérgica, pero conviene confirmarlo.
El diagnóstico y tratamiento de la conjuntivitis alérgica corresponden a profesionales de la medicina. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
La alérgica se caracteriza por picor intenso, afecta habitualmente a ambos ojos, se asocia a menudo a rinitis (estornudos, moqueo) y no es contagiosa, siendo frecuente en primavera por el polen. La infecciosa suele dar más legañas o secreción, puede empezar en un ojo y contagiarse. El médico ayuda a diferenciarlas.
No. La conjuntivitis alérgica se debe a una reacción del organismo frente a un alérgeno, no a un germen, por lo qué no se contagia a otras personas. Esto la diferencia de las conjuntivitis infecciosas (víricas o bacterianas), qué sí pueden ser contagiosas y requieren otras medidas.
Evitando en lo posible el alérgeno (polen, ácaros, animales), con medidas locales como lavados con suero y compresas frías, y con tratamiento como antihistamínicos o colirios específicos según el caso. En cuadros importantes se valora estudio alergológico. El médico indica el tratamiento más adecuado.
No es recomendable. Los colirios 'para ojos rojos' con vasoconstrictores no tratan la alergia y no deben usarse de forma prolongada, y los colirios con corticoides requieren control médico. Lo adecuado es usar el tratamiento indicado para la conjuntivitis alérgica y evitar frotarse los ojos, qué empeora la irritación.
Sí. Con frecuencia se asocia a la rinitis alérgica (con estornudos, picor y moqueo nasal) y a otras alergias respiratorias, ya qué comparten los mismos alérgenos, como el polen o los ácaros. Por eso, a veces se valoran en conjunto y se plantea un estudio alergológico para orientar el tratamiento.