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La faringitis es la inflamación de la faringe, la zona posterior de la garganta, que provoca dolor o molestias al tragar. La mayoría de los casos son de origen vírico, a menudo en el contexto de un catarro, y se resuelven solos; una parte de los casos, especialmente ciertas amigdalitis, se deben a bacterias (como el estreptococo) y pueden requerir antibiótico. Cursa con dolor de garganta, molestias al tragar, enrojecimiento de la garganta y, según la causa, fiebre, ganglios inflamados o placas en las amígdalas. Diferenciar el origen vírico del bacteriano es importante para evitar el uso innecesario de antibióticos.
En palabras sencillas, la faringitis es cuando se inflama la garganta y duele, sobre todo al tragar. La mayoría de las veces la causa un virus, como en un catarro, y se pasa sola; otras veces la causa una bacteria (como el estreptococo) y entonces puede necesitar antibiótico. Da dolor de garganta, molestias al tragar y a veces fiebre o placas en las amígdalas. Lo importante es saber si es por virus o por bacteria para no tomar antibióticos sin necesidad.
Una persona consultó por dolor de garganta y molestias al tragar, sin apenas otros síntomas, en el contexto de un catarro con congestión. El médico orientó el cuadro como una faringitis probablemente vírica y recomendó medidas para aliviar el dolor, hidratación y reposo, explicando que los antibióticos no eran necesarios. Le indicó los signos por los que volver a consultar, como fiebre alta, placas o gran dificultad al tragar.
El tratamiento de la faringitis vírica es sintomático (analgesia, hidratación, reposo), sin antibióticos. En las faringoamigdalitis de origen bacteriano confirmadas o sospechadas por el profesional, se indica antibiótico. Para diferenciar el origen, el profesional valora los síntomas y a veces realiza pruebas. En España, la valoración corresponde a atención primaria. Evitar el uso innecesario de antibióticos es importante para prevenir resistencias. Ante síntomas intensos o de alarma, hay que consultar.
Un error muy extendido es tomar antibióticos para cualquier dolor de garganta, cuando la mayoría de las faringitis son víricas y no los necesitan. Otro error es no completar el antibiótico cuando sí está indicado. También se confunde una faringitis vírica con una bacteriana sin valoración. Y se ignoran signos de alarma, como una dificultad importante para tragar o respirar.
El diagnóstico y tratamiento de la faringitis corresponden a profesionales de la medicina; ante gran dificultad para tragar o respirar, fiebre alta o mal estado general hay que consultar. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
En la mayoría de los casos, no. La faringitis suele estar causada por virus y se resuelve con tratamiento sintomático (analgesia, hidratación, reposo). Los antibióticos solo están indicados cuando el profesional sospecha o confirma un origen bacteriano, como en ciertas amigdalitis por estreptococo. Tomar antibióticos sin necesidad no ayuda y favorece las resistencias. La decisión de usarlos corresponde al médico tras valorar cada caso.
No siempre es fácil solo por los síntomas. La vírica suele acompañarse de otros signos de catarro (congestión, tos), mientras que la bacteriana por estreptococo puede cursar con fiebre alta, placas en las amígdalas, ganglios inflamados y ausencia de tos. El profesional valora el conjunto de síntomas y, en algunos casos, realiza pruebas para orientar el origen y decidir si es necesario un antibiótico. La valoración corresponde a un profesional.
La faringitis vírica suele mejorar en unos días, generalmente en menos de una semana. Si los síntomas son muy intensos, se prolongan, aparece fiebre alta, placas en las amígdalas o gran dificultad para tragar, conviene consultar, ya que podría tratarse de una causa bacteriana o de una complicación. La evolución debe valorarla un profesional si hay dudas, especialmente ante signos de alarma o empeoramiento.
Ayudan la analgesia indicada, mantener una buena hidratación, tomar líquidos suaves, el reposo y evitar irritantes como el tabaco. Estas medidas alivian los síntomas mientras se resuelve la faringitis, sobre todo en las víricas. No sustituyen la valoración profesional cuando hay signos de alarma o sospecha de causa bacteriana. Ante dudas sobre qué medidas o fármacos usar, conviene consultar con un profesional de la medicina.
Conviene consultar si el dolor de garganta es intenso o persistente, hay fiebre alta, placas en las amígdalas, ganglios muy inflamados, gran dificultad o dolor importante al tragar, o dificultad para respirar, así como si el estado general está afectado. También ante episodios de repetición. El profesional valorará la causa y la necesidad de tratamiento. Ante signos de alarma respiratorios, la atención no debe demorarse.