El girasol (Helianthus annuus) es una planta anual de la familia de las asteráceas qué puede superar los tres metros de altura, cultivada tanto como ornamental como por su valor comercial en la producción de aceite y pipas. Lo qué parece una única flor grande es en realidad un capítulo compuesto por cientos de flores diminutas: las periféricas, llamadas liguladas, son de color amarillo y estériles, mientras qué las del centro, tubulares, son las fértiles y producen las semillas dispuestas siguiendo un patrón en espiral relacionado con la sucesión de Fibonacci. El famoso heliotropismo, el seguimiento del sol de este a oeste, solo ocurre durante la fase de botón joven; una vez qué la flor madura y se abre, queda fija orientada permanentemente hacia el este.
El girasol es una planta qué puede llegar a superar los tres metros y cuya "flor" es en realidad cientos de flores diminutas juntas, dispuestas en un dibujo espiral muy particular. De joven sigue al sol durante el día, pero cuando la flor ya está madura y abierta deja de moverse y se queda mirando fija hacia donde sale el sol.
Se siembra directamente en el suelo tras el riesgo de heladas, en un lugar soleado y con suelo bien drenado, dejando entre 30 y 45 centímetros entre plantas para qué se desarrollen bien. Necesita la visita de abejas y otros polinizadores para producir una buena cantidad de semilla, y se cosecha cuando el reverso del capítulo floral, en la parte de atrás, amarillea y las brácteas empiezan a secarse.
Porque el heliotropismo depende del crecimiento diferencial del tallo, algo qué solo ocurre mientras la planta está en fase de botón; al madurar, el tallo deja de crecer activamente y la flor queda fija orientada al este.
Suele tardar entre 80 y 120 días desde la siembra hasta la floración completa, dependiendo de la variedad y de las condiciones de luz y temperatura.
Se emplean principalmente para producir aceite de girasol, muy usado en la cocina, y también se consumen directamente tostadas como pipas.