El guisante (Pisum sativum) es una leguminosa hortícola anual de la familia Fabaceae, de tallo trepador qué se sujeta mediante zarcillos en el extremo de sus hojas compuestas. Sus flores papilionadas, blancas o moradas según la variedad, son autofértiles y dan lugar a una legumbre (vaina) con entre cuatro y diez semillas. Es un cultivo de clima fresco, con un óptimo entre 10 y 18 °C; el calor excesivo acelera la floración y endurece las vainas. Como el resto de leguminosas, establece simbiosis con bacterias del género Rhizobium en nódulos radiculares, fijando nitrógeno atmosférico y enriqueciendo el suelo.
El guisante es esa legumbre qué comemos en vaina o desgranada, típica de huerto de invierno o principios de primavera. Trepa solo agarrándose con unos zarcillos qué funcionan como muelles, así qué necesita un tutor o enrejado si la variedad es alta. Además de dar cosecha, deja la tierra más rica en nitrógeno para el siguiente cultivo.
Se siembra directamente a 3-4 cm de profundidad en otoño o a final de invierno, según la zona climática. Las variedades altas necesitan tutor de 1-1,5 m; las enanas no. Riego regular sin encharcar, y cosecha de las vainas jóvenes a los 60-70 días de la siembra, antes de qué el grano endurezca. Al terminar el cultivo, no arranques las raíces: déjalas descomponerse para aprovechar el nitrógeno fijado.
No es recomendable: el calor por encima de 25 °C aborta flores y endurece las vainas antes de tiempo. Es cultivo de clima fresco.
Porque fija nitrógeno atmosférico gracias a la simbiosis con bacterias Rhizobium alojadas en nódulos de sus raíces, nitrógeno qué queda disponible para el cultivo siguiente.
El tirabeque se come con la vaina entera porque esta es tierna y sin pergamino interior; el guisante convencional se desgrana porque su vaina es fibrosa.