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El humus de lombriz, también llamado vermicompost, es un abono orgánico 100% natural que se obtiene del proceso de digestión de materia orgánica (restos vegetales, estiércol o residuos de cocina) por parte de lombrices rojas californianas (Eisenia foetida), especializadas en el compostaje acelerado.
A diferencia del compost tradicional, que se descompone por acción microbiana durante meses, el humus de lombriz se genera en un plazo más corto (entre 2 y 4 meses) y da como resultado un sustrato rico en nutrientes asimilables, ácidos húmicos y microorganismos beneficiosos que mejoran la estructura del suelo y la retención de agua.
Ejemplo práctico: para abonar tomateras en maceta, se recomienda mezclar humus de lombriz con la tierra de cultivo en una proporción de 20-30%, lo que aporta nutrientes de liberación lenta durante varios meses sin riesgo de quemar las raíces, a diferencia de los fertilizantes químicos concentrados.
En palabras sencillas, el humus de lombriz es el abono natural que producen las lombrices al comer restos orgánicos, y es uno de los fertilizantes más seguros y efectivos para las plantas.
Para aplicar humus de lombriz correctamente, se incorpora al sustrato antes de plantar o se usa como cobertura superficial en plantas ya establecidas, repitiendo la aplicación cada 2-3 meses durante la época de crecimiento activo.
El compost se descompone por microorganismos en meses, mientras que el humus de lombriz pasa además por el tracto digestivo de las lombrices, lo que lo hace más rico en nutrientes asimilables y de acción más rápida.
Sí, es apto para prácticamente cualquier planta (huerto, jardín, macetas o césped) porque no quema las raíces al ser de liberación lenta, a diferencia de muchos fertilizantes químicos.
Se recomienda aplicarlo cada 2-3 meses durante la temporada de crecimiento, o una vez al mezclarlo con el sustrato en el momento del trasplante.