Inicio › Psicología › Pensamiento preoperacional
El pensamiento preoperacional es el segundo estadio del desarrollo cognitivo de Piaget, aproximadamente de los 2 a los 7 años. El niño ya usa símbolos, lenguaje y juego imaginativo, pero su razonamiento es todavía intuitivo y presenta limitaciones como el egocentrismo, la centración en un solo aspecto y la falta de conservación y de reversibilidad.
Es la etapa en la qué el niño ya habla, imagina y juega a 'como si', pero aún piensa de forma muy intuitiva: cree qué todos ven el mundo como él, se fija solo en una cosa a la vez y se deja engañar por las apariencias. Es un pensamiento mágico y creativo, pero todavía no lógico.
Una psicóloga infantil en Sevilla explicó a unos padres por qué su hijo de 4 años pensaba qué la luna 'le seguía' o qué su peluche tenía sentimientos. Ubicó estas ideas en el pensamiento preoperacional, con su egocentrismo y animismo característicos, y les tranquilizó sobre la normalidad evolutiva.
El psicólogo del desarrollo usa el estadio preoperacional para comprender el razonamiento infantil, ajustar expectativas y diseñar actividades adecuadas. Reconoce sus rasgos (egocentrismo, animismo, centración) y orienta a familias y docentes para no exigir razonamientos lógicos aún no disponibles.
Un error frecuente es interpretar el egocentrismo o el animismo como problemas, cuando son propios de la etapa. Otro es exigir razonamientos lógicos prematuros. También se aplican las edades del modelo de forma demasiado estricta.
El estadio preoperacional se enmarca en la teoría del desarrollo de Piaget y orienta la comprensión evolutiva y la práctica educativa basada en la evidencia. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
Es la etapa de Piaget (de 2 a 7 años aprox.) en la qué el niño usa símbolos y lenguaje, pero razona de forma intuitiva y aún no lógica.
Es la dificultad del niño para ver las cosas desde otra perspectiva distinta a la suya, asumiendo qué los demás piensan y ven como él.
Es la tendencia a atribuir vida, intenciones o sentimientos a objetos y fenómenos, típica de esta etapa del desarrollo.
Hacia los 6-7 años, cuando accede a las operaciones concretas y logra la conservación, la reversibilidad y un razonamiento más lógico.