Inicio › Arquitectura › Losa de cimentación
La losa de cimentación es un elemento de cimentación superficial formado por una placa continua de hormigón armado, generalmente de 30 a 80 cm de espesor, que ocupa la totalidad de la superficie del solar o una parte significativa de él, distribuyendo las cargas del edificio sobre la máxima extensión posible del terreno de apoyo. Es la solución elegida cuando la capacidad portante del terreno es baja o heterogénea, cuando los pilares están muy juntos y las zapatas se solaparían, o cuando se proyectan sótanos. El CTE DB-SE-C (Cimientos), aprobado por RD 314/2006, regula el diseño y verificación de las losas de cimentación, exigiendo el estudio geotécnico previo y la comprobación de los asientos máximos admisibles.
La losa de cimentación es como poner bajo el edificio una gran "bandeja" de hormigón que reparte el peso sobre toda la superficie del solar. En lugar de apoyar cada pilar sobre su propia zapata individual, la losa conecta todos los pilares en un plano continuo, de modo que si un pilar carga más que otro, la losa equilibra y redistribuye internamente. Esto evita que algunos puntos del terreno se hundan más que otros (asientos diferenciales), que son precisamente los que causan grietas en los edificios.
La losa es la solución perfecta para terrenos "flojos" —arcillas blandas, rellenos o terrenos junto al mar— donde las zapatas tendrían que ser enormes para no hundirse. También es la solución estándar para edificios con sótano, donde la losa hace a la vez de cimentación y de suelo del sótano, matando dos pájaros de un tiro.
La promotora Viviendas del Guadalquivir SA proyectó en 2023 un edificio de 7 plantas con dos sótanos de aparcamiento en Sevilla, en un solar junto al Guadalquivir con nivel freático a -1,5 m y suelos aluviales de capacidad portante de solo 0,8 kg/cm². El estudio geotécnico descartó las zapatas individuales (habrían tenido que tener 4×4 m por pilar para no superar la presión admisible) y recomendó una losa de cimentación de 65 cm de espesor con hormigón HA-30/B/20/IIa+Qb (resistente a sulfatos, por la agresividad del agua freática).
La losa ocupó los 680 m² del solar y se ejecutó en cuatro fases de hormigonado para controlar la fisuración por retracción. El volumen total de hormigón fue de 442 m³ (680 m² × 0,65 m) y el acero armado sumó 66.000 kg (150 kg/m³). El coste de la losa ascendió a 138.000 euros, que fue asumido como parte del 22% del coste total de cimentación y estructura. El edificio completó su construcción en 2024 sin incidencias estructurales ni infiltraciones en los sótanos.
El proceso de ejecución de una losa de cimentación incluye: Excavación hasta la cota de cimentación definida en el proyecto geotécnico; encachado de gravas y solera de limpieza (hormigón de baja resistencia de 10 cm); instalación de la lámina impermeabilizante (en losas bajo sótano, para impermeabilización horizontal); colocación de la ferralla bidireccional (armaduras en dos capas cruzadas, superior e inferior); hormigonado con control de temperatura y de la retracción para evitar fisuras (en grandes losas se hacen juntas de hormigonado o se añaden fibras antiretracción); y curado húmedo durante mínimo 7 días.
La losa se diseña mediante métodos de cálculo en emparrillado de vigas o mediante el método de coeficiente de balasto, que aproxima la reacción del terreno. El aparejador firma las actas de hormigonado de cada fase, con ensayos de probetas a los 28 días. En losas bajo nivel freático se requieren sistemas de achique o de impermeabilización inyectada durante la ejecución.
Confundir losa de cimentación con solera: la solera es una losa apoyada en el terreno sin función estructural portante (solo como pavimento). No impermeabilizar la losa en contacto con el agua freática: sin impermeabilización, el agua penetra por capilaridad. Hormigonar la losa en una sola fase en grandes superficies: la retracción puede generar grietas activas; hay que hacer juntas de hormigonado. No controlar la temperatura del hormigón en verano: el calor acelera la hidratación y aumenta el riesgo de fisuración por retracción térmica.
Las losas de cimentación se diseñan según el CTE DB-SE-C (Seguridad Estructural — Cimientos, RD 314/2006, actualizado en 2019) y la EHE-08 (Instrucción de Hormigón Estructural). En presencia de agua con contenido en sulfatos, el hormigón debe ser resistente a la agresividad química según el artículo 37 de la EHE-08. Las losas de sótano en contacto con el terreno deben impermeabilizarse conforme al CTE DB-HS 1.
Cuando la capacidad portante del terreno es baja, los pilares están muy juntos y las zapatas se solaparían, o hay riesgo de asientos diferenciales. También es la solución estándar cuando se proyectan sótanos, ya que la losa actúa simultáneamente como cimentación y como solera del sótano.
El espesor mínimo para considerarse losa es de 25 cm. En edificios de viviendas de 4-6 plantas, los espesores habituales son 40-60 cm. En edificios de gran altura o con grandes cargas concentradas, pueden llegar a 80-100 cm o más.
En general sí, porque consume más hormigón y acero. Sin embargo, en terrenos de baja capacidad portante donde las zapatas tendrían que ser muy grandes, la losa puede resultar más económica. Además, elimina el coste de la solera del sótano al servir ambas funciones.
Sí. La losa puede ejecutarse directamente sobre el terreno excavado a la cota de cimentación, sin sótano. La cara superior de la losa coincide con el nivel de la planta baja y actúa como pavimento estructural sobre el que se apoya la estructura del edificio.
Es una variante donde la placa se rigidiza con nervios (vigas de cimentación integradas) que enlazan los pilares. Permite reducir el espesor de la placa entre pilares, ahorrando hormigón, y mejora el comportamiento frente a asientos diferenciales en suelos heterogéneos.