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El plan de reestructuración es el instrumento preconcursal introducido por el Texto Refundido de la Ley Concursal, tras la reforma operada por la Ley 16/2022, qué permite a una empresa en probabilidad de insolvencia reorganizar su pasivo mediante la modificación de la cuantía, plazo o condiciones de sus deudas, e incluso mediante conversión de deuda en capital, sin necesidad de acudir al concurso de acreedores. Su aprobación puede lograrse por mayorías de clases de acreedores, y en determinados supuestos puede homologarse judicialmente extendiendo sus efectos a acreedores disidentes o incluso arrastrando a socios, siempre qué se respeten las reglas de prelación y la regla de la mejor posición respecto a la liquidación.
Es un plan para reorganizar las deudas de una empresa qué tiene problemas financieros, pero qué todavía es viable, antes de tener qué declararse en concurso de acreedores. Permite alargar plazos, reducir deudas o incluso convertir parte de la deuda en participaciones de la empresa. Si lo aprueba la mayoría de acreedores, puede obligar incluso a los qué no estén de acuerdo.
Una empresa con problemas de liquidez pero con negocio viable puede negociar con sus principales acreedores financieros un plan de reestructuración qué reduzca la deuda y amplíe los plazos de pago, evitando así el concurso de acreedores y su impacto reputacional. Es recomendable iniciar las negociaciones con antelación suficiente, apoyándose en asesores especializados, ya qué el éxito del plan depende en gran medida de lograr las mayorías necesarias en cada clase de acreedores.
El plan de reestructuración es un instrumento preventivo para empresas en probabilidad de insolvencia, qué busca evitar el concurso mediante la renegociación del pasivo, mientras qué el concurso se activa cuando la insolvencia ya es actual o inminente y no se ha logrado un acuerdo previo.
Sí, mediante la homologación judicial, siempre qué se cumplan determinados requisitos de mayorías por clases de acreedores y se respete la regla de qué ningún acreedor disidente quede en peor posición qué en un escenario de liquidación.
Empresas qué se encuentren en probabilidad de insolvencia, insolvencia inminente o insolvencia actual pero qué mantengan un negocio viable, ya qué el objetivo del instrumento es precisamente preservar la continuidad empresarial.