Inicio › Logística › Pedido perfecto
El pedido perfecto (perfect order) es el indicador logístico que mide el porcentaje de pedidos entregados cumpliendo simultáneamente todas las condiciones pactadas: completo (todas las líneas y cantidades), a tiempo (en la fecha comprometida), sin daños ni errores de producto y con la documentación y facturación correctas.
Se calcula multiplicando las tasas de cumplimiento de cada componente: porcentaje de entregas a tiempo × porcentaje de pedidos completos × porcentaje sin daños × porcentaje con documentación exacta. Al ser un producto de factores, penaliza con dureza cualquier eslabón débil: cuatro componentes al 95 % arrojan solo un 81,4 % de pedidos perfectos.
Es un indicador más exigente y representativo de la experiencia real del cliente que las métricas parciales como el OTIF o el fill rate, porque un pedido puntual pero con albarán erróneo o embalaje dañado genera igualmente coste administrativo, devoluciones e insatisfacción. Los líderes de cada sector suelen operar por encima del 95 % de pedido perfecto.
En palabras sencillas, el pedido perfecto responde a una pregunta simple: de cada 100 pedidos, ¿cuántos llegaron al cliente con todo lo que pidió, el día prometido, sin ningún desperfecto y con los papeles bien? Solo cuentan los que cumplen las cuatro cosas a la vez.
En la práctica, medir el pedido perfecto exige registrar cada incidencia por separado (retraso, falta, rotura, error documental) y atacar la causa dominante: si fallan las entregas a tiempo se revisan transportistas y cut-off de preparación; si fallan faltantes, la fiabilidad del inventario; si fallan daños, el embalaje; y si falla la documentación, la integración entre WMS, TMS y facturación.
Multiplicando las tasas de cada componente: entregas a tiempo × pedidos completos × entregas sin daños × documentación correcta. Un pedido cuenta como perfecto solo si supera los cuatro filtros a la vez.
El OTIF mide dos dimensiones (a tiempo y completo); el pedido perfecto añade la ausencia de daños y la exactitud documental, por lo que siempre será igual o inferior al OTIF y refleja mejor la experiencia total del cliente.
Depende del sector, pero por encima del 90 % es competitivo y los referentes superan el 95 %; más importante que la cifra absoluta es la tendencia y el desglose de las causas de fallo para priorizar mejoras.