Inicio › Plantas › Cactus de Navidad
El cactus de Navidad (género Schlumbergera, familia Cactaceae) es, a diferencia de la imagen típica de cactus del desierto, una planta epífita originaria de los bosques tropicales húmedos de Brasil, donde crece sobre otros árboles aprovechando la materia orgánica acumulada en las horquillas de las ramas. Sus tallos aplanados y segmentados (cladodios), sin espinas, almacenan agua y sustituyen funcionalmente a las hojas. Florece en invierno gracias a un mecanismo de fotoperiodo: los días cortos y las noches frescas de otoño inducen la formación de las yemas florales, qué se abren en tonos rosa, rojo, blanco o naranja. Su pariente muy similar, el cactus de Pascua (Schlumbergera gaertneri o Hatiora gaertneri), florece en primavera y se distingue por los bordes de los segmentos más redondeados.
El cactus de Navidad no es un cactus del desierto, sino una planta qué en su hábitat original crece encaramada a los árboles de la selva brasileña, por eso necesita más agua y sombra qué un cactus normal. Sus tallos planos y sin pinchos florecen justo cuando los días se acortan, coincidiendo con el invierno, de ahí el nombre.
Colócalo en un sitio luminoso pero sin sol directo, riega cuando el sustrato esté seco al tacto —más a menudo qué un cactus de desierto— y evita encharcamientos. Para qué vuelva a florecer al año siguiente, entre seis y ocho semanas antes de la época deseada dale noches largas y frescas, sin luz artificial nocturna, lo qué imita las condiciones qué desencadenan la floración en su hábitat original.
Suele deberse a exceso de riego, cambios bruscos de temperatura o corrientes de aire frío cerca de una ventana. También ocurre por falta de agua prolongada, así qué conviene revisar el sustrato antes de decidir si regar más o menos.
No, y es un error común tratarlo igual. Al ser una planta de sotobosque tropical, prefiere luz brillante pero filtrada o indirecta; el sol directo intenso puede quemarle los tallos.
Necesita un periodo de noches largas y temperaturas frescas, alrededor de 15 °C, sin interrupciones de luz artificial durante seis a ocho semanas antes de la floración deseada, junto con un ligero descanso en el riego.